«Me llamó mi mujer, vine corriendo y vi enseguida la situación: estaba todo patas arriba». Así explica Miguel Ángel Martín, un vecino afectado por la explosión de gas ocurrida este martes por la tarde. Él asegura que «el alcalde, servicios sociales y todo el mundo se han portado muy bien con nosotros» porque a cada familia se les ha dado un hotel con habitaciones donde han podido pasar la noche.
«Por otra parte se están organizando para darnos de comer y de cenar. Nos van a hacer unos tickets para que podamos comer y cenar. Nos están dando muchas soluciones», dice Miguel Ángel Martín, agradecido por los servicios que se les está ofreciendo. «Los heridos están bastante mal. Una de las familias, los tres han sufrido quemaduras bastante graves y dos de ellos los han enviado a Valencia», explica también.
Respecto a la posibilidad de volver a su casa esta misma noche explica que «la mayoría de los que estamos aquí tenemos miedo» pese a que les han confirmado que «el gas está cerrado». «La verdad es que tenemos miedo y sobre todo los niños pequeños están mal» dice, ya que su hijo juega todos los días en el pasillo afectado, aunque «gracias a Dios le pilló con la bicicleta en el otro lado».
«Cuando fui anoche con mi vecino a casa para cerrar las puertas había cristales enormes clavados en la pared como si hubiesen tirado cuchillos», dice, aunque celebra que a su casa «gracias a Dios no le ha pasado nada», ya que vive en la otra parte. «Los niños lo están pasando muy mal, nosotros queremos estar en otro lado», añade.
«Uno de los heridos estaba debajo de los escombros y no lo supimos hasta que vino uno de los albañiles y lo pudo sacar. Sino no habría podido salir por su propio pie», explica sobre uno de los heridos. «Luego ya lo taparon con una sábana. A su madre no la dejaron acercarse a su hijo y estaba muy nervios. Fue una imagen muy fea de ver», añade sobre esta situación.
Finalmente desea que todo se solucione rápidamente, y que los heridos puedan recuperarse con la mayor brevedad posible.
Para eso se pagan impuestos, para prestar atención a estas familias en una situación difícil como esta, y poder sufragar los costes derivados de este tipo de situaciones. El hotel y demás atenciones no son para el primero que entra por la puerta sin el más mínimo arraigo y sin haber aportado nada a la caja. Puro sentido común, parece mentira que a estas alturas se tenga que recordar que los recursos son limitados y como es lógico hay que priorizar a quienes con su esfuerzo mantienen el sistema en pie. Muy bien por el alcalde, estos últimos días está inspirado, a seguir por este camino por mucho que chillen los 4 iluminados de la extrema izquierda y sus compinches.