Un vídeo de una pelea que tuvo lugar este domingo sobre las 18:30 horas en el bar de la Asociación de Vecinos de Sant Pablo ha circulado por diferentes medios como canales y grupos de WhatsApp. De primeras, en el vídeo, se pueden ver a varias personas discutiendo e incluso llegando a las manos por la mordedura de un perro a uno de los implicados.
En medio de la discusión, dos de los implicados, una mujer y un hombre, caen al suelo, momento en el que este último rápidamente se levanta con la intención de propinar un puñetazo a otra persona. Al fallar el golpe, cae al suelo y es golpeado por la otra persona, quien, mientras sujeta a un perro con su correo, le da varias patadas y parece dejarlo inconsciente.
Después de esto, les empiezan a separar, dejando a la persona golpeada en el suelo sin poderse mover. Es aquí cuando el incidente entra en otra dimensión porque aparecen de por medio dos niños pequeños (una chica y un chico) que intentan comunicarse con la persona que se encuentra en el suelo tras ser golpeada. Entre las pocas palabras que se pueden entender del vídeo, destacan las de una persona que dice: «¡hay niños! ¡ya basta!», mientras de fondo se escucha a alguno de ellos llorar y al final del vídeo preocuparse por la persona golpeada.
Testigos
Según han explicado trabajadores del bar a Periódico de Ibiza y Formentera, los hechos sucedieron justo cuando estaban a punto cerrar, sobre las 18:30 horas, cuando ellos estaban preparando todo para el cierre y escucharon mucho ruidos fuera. Fue en ese momento cuando vieron a estos dos grupos de personas peleándose. Aseguran que eran padres de un grupo de niños que son compañeros de fútbol, y que que habían quedado para comer. La gran mayoría ya habían abandonado la quedada, y solo quedaba los protagonistas del altercado.
La mordedura del perro, según ha podido saber este rotativo, fue el desencadenante de la pelea. Ante el suceso, decidieron llamar a la ambulancia y la Policía Local y Nacional, que se personaron. Sin embargo, la persona afectada por los golpes no tuvo que ir al hospital, ya que se encontraba consciente, y así lo solicitó.
Respecto a los niños pequeños, explican que las trabajadoras los entraron al interior del bar con el objetivo de que no viesen nada de lo que estaba sucediendo, aunque ya habían vivido en primera persona el grueso de la pela. «Nos sabe mal por lo niños. Estaban nerviosos, llorando y muy preocupados», explican los trabajadores.
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