Un paciente que llegó intoxicado al Centro de Salud de Sant Antoni la noche del pasado viernes protagonizó una lamentable agresión a varios miembros del personal sanitario: escupió a una enfermera y, ya en la calle, propinó una patada a la coordinadora del centro, que salió despedida varios metros y cayó al suelo. La médico del centro, que pese al estrés postraumático de la agresión ha seguido trabajando, cuenta ahora cómo vivió lo sucedido, aunque queriendo preservar en todo momento tanto su nombre como el de sus compañeros en el anonimato. El hombre, de origen rumano, fue finalmente reducido por la Guardia Civil y detenido.
El paciente llegó al centro en una ambulancia, acompañado por dos técnicas de emergencias. Según explica la coordinadora, ya durante el trayecto el hombre mostró una actitud agresiva y llegó a encararse con una de ellas. Según han explicado a este rotativo otros testigos presenciales, este hombre ya habría estado involucrado en un altercado en un establecimiento de la bahía de Sant Antoni, lo que le produjo las heridas que obligaron a su atención médica.
Al llegar, fue trasladado a la consulta de enfermería para curarle una herida abierta, causada, al parecer, por un botellazo. Mientras la enfermera trataba de afrontar los bordes de la herida —de un tamaño considerable— y comentaba que faltaba piel para poder cerrarla bien, el paciente giró la cabeza y le escupió. La sanitaria pidió entonces ayuda a la guardia de seguridad del centro, que acudió y lo sacó de la consulta.
El incidente se produjo sobre las 22.20 horas, con unos veinte pacientes todavía en la sala de espera. El revuelo se hizo más que patente: «El hombre sangrando, gritando porque no le gustaba que se lo sacaran de la urgencia», recuerda la coordinadora, que en ese momento se encontraba en su descanso y salió al escuchar el alboroto. «Salgo porque, además de estar de guardia, soy la coordinadora del centro de salud, para ayudar a mis compañeros y vigilar que haya un orden y una actuación correcta», explica. A su llegada comprobó que el paciente se encontraba visiblemente intoxicado, sin poder precisar si únicamente por alcohol o también por el consumo de drogas.
Amenazas e insultos en la calle
Ya en la acera frente al centro de salud, el hombre comenzó a increpar e insultar al personal, siempre en inglés. La coordinadora le pidió, también en inglés, que se retirara y le comunicó que ya no se le iba a proporcionar más atención sanitaria en ese lugar debido al comportamiento inadecuado y violento que estaba mostrando, algo que no sentó nada bien al hombre, que se negó a acatar las órdenes.
Ante esa negativa, la coordinadora pidió a la guardia de seguridad que lo redujera y lo mantuviera apartado mientras avisaban a la policía para poner una denuncia. El hombre no opuso resistencia cuando le colocaron los grilletes y se sentó a un lado. Sin embargo, no facilitó ningún dato para poder identificarlo.
Con la intención de averiguar su identidad para poder registrarlo en la historia clínica como paciente agresivo, la coordinadora pidió permiso para revisar la mochila que el hombre llevaba consigo. Este se negó inicialmente a que la tocaran, pero finalmente accedió. En el interior no había ninguna documentación: solo una tarjeta de crédito sin fotografía, a nombre de una persona, y otros enseres.
La patada y la detención
Fue al comprobar si llevaba alguna identificación en la ropa cuando se produjo la agresión directa contra la coordinadora. «Cuando me acerco a tocarle, me mete la patada y salgo disparada aproximadamente tres metros para atrás, cayéndome de espaldas», relata. Logró apoyarse con la mano al caer y evitó así golpearse la cabeza contra el suelo.
«Al levantarme fue tanta la indignación que tuve un momento de ansiedad, de agitación. Tuve muchas ganas de violentarme», reconoce la coordinadora, que asegura que finalmente se contuvo y que en ningún momento hubo violencia por su parte hacia el agresor. Ahora cuenta que se siente expuesta en su trabajo: «Deberíamos formarnos para escapar de estas situaciones, no somos conscientes de lo vulnerables que somos». Por último, concluye que contando este testimonio lo que quiere es que «nadie más se vea en una situación como esta».
Pocos minutos después llegaron al lugar la Guardia Civil y la Policía Local. El hombre, que también se mostró sarcástico con los agentes, fue finalmente reducido y trasladado a dependencias policiales en Sant Antoni. La coordinadora presentó denuncia y el correspondiente parte de lesiones esa misma noche y fue atendida por la Guardia Civil al día siguiente. El domingo por la mañana se celebró un juicio rápido, cuyo resultado no ha trascendido todavía.
esta doctora o sera la misma que agredio a una maroqui ?