La Audiencia Provincial de Baleares ha celebrado este jueves el juicio contra el marroquí de 27 años acusado de violar a una mujer de 59 años que estaba ingresada en la unidad de Salud Mental del hospital Can Misses. El procesado también estaba ingresado en la mencionada unidad del hospital porque tiene esquizofrenia y aprovechó que la mujer estaba dormida debido a una medicación que le habían suministrado para violarla. El marroquí aceptó este jueves un acuerdo de conformidad por 10 años de internamiento en un centro psquiátrico e indemnizar a la víctima con 30.000 euros. En este punto es preciso recordar que el Ministerio Fiscal solicitaba para el procesado 14 años de prisión, además de otras penas y medidas, por un delito de agresión sexual agravado y un delito leve de lesiones.
Según recoge el escrito de acusación, el acusado, nacido en Marruecos en 1999, se encontraba ingresado en la misma unidad que la víctima el 18 de marzo de 2025. La mujer llevaba seis días hospitalizada debido a un cuadro de desorientación temporoespacial compatible con un síndrome de abstinencia al alcohol y, según Fiscalía, había experimentado una mejoría respecto al momento de su ingreso.
El escrito señala que durante la tarde de aquel día el procesado mostró un comportamiento «alterado e invasivo» con otros pacientes. Habría llegado a entrar en habitaciones que no eran la suya e incluso a ducharse en una de ellas. Sobre las 18:30 horas, según la Fiscalía, invadió también el espacio personal de la mujer, a la que habría dicho cosas al oído.
El personal sanitario intervino y recondujo al acusado a su habitación. Los trabajadores, según figura en el escrito de acusación, observaron que presentaba una erección. La mujer manifestó entonces que se había sentido molesta e invadida y solicitó un cambio de habitación para poder permanecer acompañada por otra paciente y no dormir sola.
La acusación sostiene que, antes de la medianoche del 18 al 19 de marzo, el procesado entró en la habitación donde la mujer estaba acostada junto a otra paciente, se tumbó encima de ella y la penetró vaginalmente mientras dormía, aprovechando que se encontraba bajo los efectos de un refuerzo de olanzapina. La mujer se despertó y manifestó que no quería mantener relaciones sexuales y, pese a ello, el acusado habría procedido posteriormente a penetrarla analmente.
El escrito de acusación recoge que la mujer presentó cuatro excoriaciones en la región vulvar, de carácter lineal y de menos de un centímetro, que requirieron una única asistencia sanitaria y supusieron 30 días de perjuicio personal básico. Fiscalía señala además que, en el momento de los hechos, la víctima presentaba un discurso estructurado y coherente, con el juicio de realidad conservado.
Uno de los aspectos que destaca el Ministerio Fiscal es la ausencia de medidas específicas de seguridad respecto al procesado. Según la acusación, pese a que había cámaras de vigilancia en la unidad y presencia de personal sanitario, nadie advirtió su entrada en la habitación de la mujer. Fiscalía sostiene además que no se había acordado ninguna medida de seguridad a pesar de los comportamientos que el acusado había protagonizado previamente, como entrar en otras habitaciones, ducharse en ellas o aproximarse a otros pacientes con una erección manifiesta.
El escrito de acusación también hace referencia al estado de salud mental del acusado. Según Fiscalía, está diagnosticado de esquizofrenia y presentaba sintomatología psicótica crónica en el momento de los hechos, pero considera que esta circunstancia no afectaba a su capacidad para discernir ni para comprender la ilicitud de sus actos. Por ello, la acusación no apreciaba circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal.
Y dónde está los centros psiquiátricos?