La selección española se enfrenta esta noche a Israel en partido clasificatorio para el Mundial de 2002, un partido al que España llega libre de tensiones, consciente de que un tropiezo no mermará en exceso sus aspiraciones y alejado el temor que suscitó la situación del país.
Ni son imprescindibles los tres puntos ni Tel Aviv está en estado de sitio. En apenas 72 horas, la selección ha descargado toda la presión acumulada. Porque, el pasado viernes, jugadores y técnico admitían que, contra Bosnia, sólo valía sumar tres puntos y la respuesta del equipo en el último partido, ante Japón (1-0 gracias a un gol de Rubén Baraja en el último minuto), despertaba dudas. La noticia del atentado cometido en Tel Aviv el pasado viernes, en el que murieron 20 personas, aumentó la presión sobre unos jugadores que se planteaban si el viaje a Israel sería seguro.
El triunfo, el sábado (4-1), reforzó la confianza y la estancia en Israel y la comprobación de que no existe peligro, han terminado por disipar los miedos del equipo, que estará custodiado por 525 policías dentro del estadio y otros 700 en los distintos cinturones de seguridad alrededor del Ramat Gan.
Jugadores y técnico consideran que la clasificación directa a la fase final mundialista pasa por derrotar a Austria, en septiembre y posiblemente en Valencia, por lo que el partido contra Israel sólo puede sumar esperanzas. Aun así, una victoria le aseguraría a España la segunda plaza o, lo que es lo mismo, la posibilidad de disputar la «repesca» contra el segundo de algún otro grupo europeo o el tercer clasificado de Asia.
Un gol de Pablo mantiene a flote las esperanzas de la
selección sub 21
El delantero céltico Pablo Couñago, como el pasado viernes contra
Bosnia, mantuvo a flote las esperanzas de la selección española sub
21, que de nuevo vivió del acierto del atacante gallego para sumar
otra victoria, en este caso ante Israel, que le acerca a la fase
final.