César Toldrá (Efe) MADRID
La expedición de la selección española regresó a Madrid procedente
de Atenas, tras imponerse al combinado nacional de Grecia por 0-2
en la primera jornada de la fase clasificatoria para el Europeo de
2004, con la sensación entre sus integrantes del «deber
cumplido».
La selección llegó a Barajas en la madrugada del domingo tras un viaje en el que la satisfacción presidió el ambiente, quizá más notorio en los más jóvenes, como fue el caso de Raúl Bravo, Carlos Marchena y Vicente Rodríguez, titulares el sábado ante el equipo heleno.
A pesar del cansancio por el partido y por las tres horas y media de duración del vuelo desde Atenas hasta Madrid, el viaje fue muy distendido, gracias a un triunfo que tuvo muchas celebraciones, entre ellas el debut de Iñaki Sáez como seleccionador en competición oficial. Pero quizá el que más motivos tenía para estar satisfecho fue Raúl González. El madridista engrosó sus estadísticas del equipo nacional absoluto e inscribió su nombre, una vez más, en el libro de oro de la selección española. El delantero madridista no sólo se situó, con sus gol número 29 y empatado con Fernando Hierro, al frente de la clasificación histórica de los goleadores, si no que su tanto, el primero ante los griegos, fue el 900 de la historia de la selección, del mismo modo que ya consiguiera en su día el número 800.
Una de las anécdotas del viaje de vuelta se produjo precisamente entre del ex futbolista y ahora comentarista de televisión, José Miguel González del Campo «Michel» y el propio Raúl. Al pasar por su lado en el pasillo del avión, el delantero le dijo sonriendo: «¿Has visto el gol? eso lo aprendí de ti en los dos años que coincidí contigo. Disparo fuerte y junto al palo, a donde nunca llegan los porteros», dijo.