Efe NUEVA YORK
Demostrando que son de lejos las dos mejores tenistas del mundo,
las hermanas Williams jugaron ayer en el US Open su tercera final
consecutiva en un Grand Slam, que ha terminado con una nueva
victoria de Serena sobre su hermana Venus.
En dos cortos sets, Serena se impuso por la cuenta de 6-4 y 6-3 en poco más de una hora de juego, y obtiene así su tercer Grand Slam en el año, tras sus victorias en Roland Garros y Wimbledon.
El cuarto Grand Slam de la temporada, en Australia, no lo jugó Serena, ya que estaba lesionada, con lo que no ha podido conseguir ganar los cuatro en el mismo año, hazaña que sólo han realizado tres tenistas en la historia.
Con la victoria de ayer Serena completa un torneo brillante, durante el que ha perdido apenas 21 juegos y en el que no ha entregado ni un solo set en los siete partidos disputados, lo que da una idea de su enorme superioridad en el circuito femenino.
Tal vez si la única jugadora que alguna sombra le puede hacer a Serena es su hermana Venus, pero desde cuarta ronda que está claro que la mayor de las hermanas Williams, de 22 años, dos más que su hermana, no está pasando por su mejor momento. En octavos de final Venus ya había tenido muchos problemas para derrotar a Chanda Rubin y en semifinales tuvo un encuentro muy duro contra la francesa Amelie Mauresmo, quien casi le da vuelta a un partido que tenía perdido al aprovechar los numerosos errores de Venus.