Jonás Souto ha completado un martes para el recuerdo en Antalya, Turquía. Si por la mañana se había proclamado subcampeón continental en la modalidad de bola-9, por la tarde se ha hecho con la medalla de oro por equipos. Y lo hizo tras firmar una actuación gloriosa, habiendo ganado todos sus enfrentamientos y dando el punto de la victoria ante Alemania en una final de infarto.
El fin de semana, España había certificado su clasificación para cuartos de final, eliminatoria desde la que se reanudó este martes la competición. Para ello, la Roja había vendido al equipo serbio (2-1), contra quien Souto sumó un punto al ganar a Laza Kosti, y al conjunto turco-chipriota (2-1), con triunfo del ibicenco ante Bilge Alacam (8-6).
Portugal aguardaba en una eliminatoria cuyo ganador se aseguraba medalla –ambos semifinalistas reciben el bronce–. El del Club Billar Eivissa-Ilusions Pool se impuso a Samuel Santos en bola-10 (8-5) y los españoles avanzaron a ‘semis’ por 2-1. En la penúltima estación del camino apareció Suiza. Souto, esta vez en bola-9, ofreció una exhibición implacable ante Ronald Regli. Apenas le concedió respiro y lo derrotó por un rotundo 9-1. De nuevo, la eliminatoria cayó del lado español por 2-1 gracias también al punto del asturiano Juan Carlos Expósito en bola-8.
El oro esperaba al final del camino y el destino quiso que el último obstáculo fuera Alemania. La final arrancó con autoridad española: Expósito arrolló a Tobias Bongers (8-1) en bola-8. Mientras Iker Echevarria disputaba su duelo en bola-10, todas las miradas se dirigieron a la mesa del bola-9. Allí, Souto y Felix Vogel libraban una batalla sin tregua que terminó en el temido hill-hill, la última partida posible.
En la última partida posible, los nervios estaban a flor de piel. Los dos jugadores entraron más de una vez en mesa y el duelo se decidió más por corazón que cabeza. Y si a algo le sobra a España, desde luego, es eso: corazón.
En su segundo intento por cerrar la mesa, Souto no tembló. Ejecutó los últimos disparos con la serenidad de quien sabe que está a un paso de la gloria. El título estaba en el bolsillo. El billarista pitiuso respiró. La presión estaba en el aire y hay jugadores que, en estos ambientes, han fallado tiros más fáciles. Él no lo hizo. De la presión pasó a la liberación y el clásico grito de «vamos» retumbó en la sala. Sus compañeros se acercaron a abrazarle y comenzaron los festejos. No era para menos. España y Jonás Souto son campeones de Europa.