Cada vez que la UD Ibiza se adentra en los dominios sombríos de la tabla, allí donde habitan los condenados al descenso, no pisa simplemente un campo de fútbol: cruza el umbral de una batalla incierta. Lo que ante los colosos de la categoría suele ser firmeza, orden y convicción, se disuelve aquí como arena entre los dedos. En su lugar, emergen las dudas y los resultados no son los esperados
Equipos heridos, urgidos por la supervivencia, se transforman en rivales imprevisibles. Y la Udé, que tantas veces ha demostrado temple ante gigantes, parece encogerse ante quienes luchan con el agua al cuello. Así lo desvela el análisis del podcast Mundo Celeste, que pone cifras a una inquietud que ya se sentía en el aire.
En la presente campaña, seis enfrentamientos contra escuadras de la zona roja han dejado un rastro de oportunidades perdidas: seis puntos de dieciocho posibles, un botín exiguo para quien aspira a conquistar cotas mayores. El conjunto ibicenco empató contra el Antequera (1-1) y el Betis Deportivo (0-0), como local, así como con el Atlético Sanluqueño (0-0), a domicilio, y perdió contra el filial bético (3-2) y el Marbella (0-1), este último la semana pasada. Solamente ganó al Real Murcia (0-2). Demasiado poco para una travesía que exige determinación.
Pero esta no es una herida reciente. La temporada pasada, la historia se repitió con tintes aún más grises: 10 puntos de 30, un balance impropio de un aspirante al ascenso. Sólo dos victorias iluminaron un camino plagado de tropiezos, donde cada rival de la zona baja parecía convertirse en un equipo de Champions League. El cuadro pitiuso sumó los tres puntos contra el Real Madrid Castilla (0-1) y el Atlético Sanluqueño (4-2); empató sin goles con el Sanluqueño y el Algeciras, fuera de casa, y dos veces con el Recreativo de Huelva, también a cero, y perdió con el Fuenlabrada (1-0), el Alcoyano (1-0), el Intercity (0-2) y Marbella (2-1). Peor, casi imposible.
Los registros sí fueron más bien positivos durante la primera campaña de la UD Ibiza en Primera RFEF, tras el descenso de Segunda División. En siete enfrentamientos, la Udé sumó 15 de 21 puntos gracias a sus cinco triunfos y dos derrotas. Doblegó al Granada B (0-1 y 1-0), al Melilla (0-3 y 4-3) y al Atlético Baleares (0-1). Por contra, cayó ante el Linares (2-1) y el San Fernando (1-0). Entonces, el equipo ibicenco supo imponer su ley y la lógica.
Las cifras hablan con crudeza: 31 puntos de 69 posibles en 23 enfrentamientos. Más de la mitad de los puntos, concretamente un 55,07 %, se han desvanecido en estos combates, una sangría constante que torpedea las opciones de ascenso. Queda claro que, en este tipo de escenarios, la escuadra unionista no sólo se enfrenta a sus rivales, sino también a un enemigo más escurridizo: su inconsistencia en duelos que debería dominar. Mientras no logre conquistar ese territorio maldito, seguirá habiendo un motivo para temblar cada vez que el calendario le cruce con aquellos que tratan de salir del abismo de la clasificación.