El Club de Judo Sant Jordi volvió a demostrar su excelente momento este fin de semana en el Campeonato de España celebrado en el Velódromo de las Islas Baleares, en Palma. La expedición ibicenca regresó con tres medallas —una de cada color— que confirman la solidez de su cantera. Adriana Ferrer se proclamó campeona nacional en categoría cadete; María García logró la plata en infantil; y Dina Hamri se colgó el bronce, también en cadetes.
Más allá de los resultados, el éxito refleja un modelo de trabajo consolidado. Así lo destacó su entrenador, Víctor Canseco, quien puso en valor el significado de estas medallas: «Son mucho más que un oro, una plata y un bronce. Representan una forma de entender el judo, una identidad de club construida con esfuerzo, exigencia y valores». Detrás de cada podio, subrayó, hay horas de entrenamiento, sacrificio y constancia, incluso en los momentos en los que todavía no llegan los resultados.
En esa misma línea, Canseco quiso destacar el componente formativo del club: «Aquí no solo se entrena para ganar, sino para crecer, para aprender a competir y para formar personas fuertes dentro y fuera del tatami». Una filosofía que, además, mantiene vivo el legado de Teo, figura clave en la historia del Sant Jordi. «Estos resultados también son una forma de honrar su legado. No está solo en la memoria del club, sino en su manera de vivir, de sentir y de actuar. Esa esencia sigue siendo una de nuestras mayores fortalezas y mantenerla es una responsabilidad enorme, pero también un orgullo».
El técnico también puso el foco en el valor colectivo del éxito: «Estas medallas no son solo de quienes se suben al podio. Son también de todos los compañeros que aprietan cada día en los entrenamientos, que elevan el nivel y hacen crecer al grupo. En un club como el nuestro, nadie llega solo. Cada resultado individual tiene detrás una fuerza colectiva enorme».
Una cita para el recuerdo
Adriana Ferrer, flamante nueva campeona nacional, se mostró contenta y satisfecha de «haber cumplido las expectativas». La joven había ido a Palma soñando con ese oro y haberlo conseguido fue para ella «muy emocionante». En su caso, además, firmó un campeonato impecable, imponiéndose en todos sus combates por ippon.
Por su parte, María García, que no ocultó su felicidad, señaló que vivió el Nacional con «muy buenas sensaciones y mucha ilusión». «Estoy muy orgullosa de mi trabajo y de lo que he conseguido. Disfruté mucho compitiendo», apuntó.
Por último, Dina Hamri explicó que comenzó con nervios el campeonato, pero con el paso de las rondas se fue encontrando más a gusto. «Ha sido una experiencia inolvidable. Me voy con buenas sensaciones, pero siempre quiero más. Así que un poco de sabor agridulce porque creo que podría haber llegado a la final», confesó.
Tres medallistas que cuando se les pregunta por lo que más les gusta del judo, coinciden en que el ambiente que se vive entre los compañeros es de lo mejor. También el propio hecho de competir les hace disfrutar de este deporte que viven con pasión y respeto.
El Sant Jordi sigue así alimentando una cantera que no deja de producir talento y que, a la vista de los resultados, garantiza presente y futuro para el judo ibicenco.