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Alex Díaz, jugador de tenis de mesa: «Hay que cuidar a los deportistas de la isla»

Primer deportista paralímpico de Ibiza, prepara en Murcia su camino hacia Los Ángeles y reclama más apoyo y reconocimiento para los deportistas de la isla

Alex Díaz, jugador de tenis de mesa ibicenco. | Foto: R.I.

| Ibiza |

Álex Díaz (Ibiza, 2002) desconecta unos días en Ibiza antes de comenzar de nuevo su preparación deportiva. El único paralímpico pitiuso de la historia sueña con clasificarse para los Juegos de Los Ángeles y subir al podio.

—De descanso en Ibiza, su tierra. ¿Cómo está siendo la desconexión del mundo del tenis de mesa?
—Toda la gente que conozco está trabajando o tiene cosas que hacer, así que la verdad es que está siendo un poco tranquilo. Incluso aburrido (risas). Al día siguiente de volver de Tailandia, me fui al gimnasio porque me aburría en casa. Es que no tengo otra cosa que hacer. Me decían: ‘¿Pero dónde vas?’. Es que, de hecho, era sábado.

—¿Cuándo regresa a Murcia para prepararse?
—El 22 tocará empezar de nuevo. Habrá que esperar a ver si nos clasificamos al Mundial, pero lo importante también es el año que viene, sobre todo a partir de abril, que abre el plazo de clasificación para los Juegos de Los Ángeles.

—¿Se ve en el Mundial?
—No vas por convocatoria, sino por ranking. Al final, tú tienes que clasificarte. Lo que pasa ahora es que han hecho equidad, que lo veo bien. Al final nos han hecho igualdad entre chicos y chicas, pero en mi clase, por ejemplo, hay 150 o 160 chicos y se clasifican ocho por ranking y chicas hay 43 o 44 y se clasifican nueve. Entonces, es complicado también el estar todo el año en tensión. Hay torneos buenos y malos. A veces, si no aprovechas la oportunidad, pues pierdes un montón de puntos.

—Nombraba Los Ángeles. ¿Sigue siendo su meta acudir a los próximos Juegos Paralímpicos?
—Sí. Es el objetivo principal desde que empecé a competir a nivel internacional. Al final, clasificarme para París fue una sorpresa. Lo agradecí y aproveché un montón. Lo disfruté como un niño, pero el objetivo principal es ir a Los Ángeles. El Mundial también era uno de los objetivos. Si no voy, será una pena porque todos queremos competir. Es difícil porque la clase 8 es muy completa. De la 1 a la 5 es de silla. De la 6 a la 10 es de pie y la 11 es intelectual. En la mía te puedes encontrar todo: gente que le falta una pierna y va con una prótesis o un chino al que, por un accidente de niño, le amputaron un brazo, pero le ves jugar y lo hace como si no tuviera discapacidad. Es una pasada. Al final, es una clase muy completa, con mucho nivel. Yo sé que, más tarde o más temprano, acabaré dando ese salto de calidad.

—Si ir a París fue una sorpresa y la meta era Los Ángeles, sobre el papel debería ser más sencillo clasificarse.
–Es que pueden pasar muchísimas cosas. Hay mucha gente competitiva. A lo mejor ahora estoy el 15 o el 16 del mundo, pero es que del 1 al 17, de un torneo a otro, el nivel está muy igualado. Tampoco sabes si te van a respetar las lesiones.

—Lleva un año en el CAR de Murcia. ¿Qué tal el cambio tras su larga etapa en Cataluña?
—Llegué con miedo, porque yo estaba muy adaptado a Barcelona. Había hecho mis amistades de otros deportes y estaba cómodo. Pero, como una persona me dijo, a veces la comodidad es mala y es mejor buenos cambios. José, mi entrenador de aquí, me dijo que a lo mejor era una buena oportunidad irme a Murcia, porque al final estoy entrenando con los chicos que están aquí en la Superdivisión o con otros que tienen su nivel. Me han acogido bien. Es verdad que es complicado cambiar de un centro grandísimo a un centro más pequeño, pero no se puede todo. A nivel de entreno estoy muy bien, los entrenadores están pendientes de mí y estoy contento con los compañeros.

—¿Es difícil vivir del tenis de mesa?
—Es verdad que no puedo decir que tengo una vida de ir en barquito todos los días, pero no me puedo quejar. En Baleares se ayuda mucho a los deportistas y se nota. Cuando estás a un alto nivel y haces buenos resultados, al final la recompensa viene económicamente bien. También me va bien con los patrocinios. Puedo llevar mi día a día y permitirme algún capricho.

—Ya ha estado en unos Juegos. ¿Cuáles son sus próximos sueños?
–Ojalá llegar a Los Ángeles y conseguir una medalla, pero también los sueños están un poco enlazados a lo personal. Creo que en la isla se están haciendo muchas cosas bien, pero también hay cosas que cambiar. Está muy bien que venga gente de fuera a dar charlas, pero, si tienes gente joven de Ibiza, ¿por qué no les das la oportunidad?

—Parece que hay algún resquemor con algún tema concreto. ¿Puede detallar algo más?
—Yo estoy orgulloso de ser de aquí de Ibiza y de Baleares. Al final, se apuesta mucho por el deporte, pero sí que es verdad que hay cosas que yo cambiaría. Si a mí me dicen una cosa, no tengo que estar yendo detrás de esa persona para que se cumpla. A mí se me prometió un año antes de los Juegos que me traerían a Ibiza a dar charlas. Soy el primer deportista paralímpico de Ibiza y no están trayéndome para dar charlas. En la fiesta del deporte inclusivo, en vez de traerme a mí, trajeron gente de mi deporte que es de fuera. A los deportistas de la isla hay que cuidarlos. Es como una espinita, porque considero que hubo un boom grandísimo el año de los Juegos, pero después iba a desaparecer en algún momento. Ya he sufrido bastante en esta vida como para tener que comerme la cabeza con ciertas cosas. Es mi opinión, pero a mí me dolió eso.

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