El mercado de fichajes ya bajó la persiana y llegó el momento de hacer balance. El director deportivo de la UD Ibiza, Míchel Sanz, pasó por rueda de prensa este miércoles para analizar los movimientos celestes y lo hizo con un mensaje claro: satisfacción. Sanz considera que el club ha cumplido con el objetivo que se había marcado y defiende una planificación que, en sus palabras, ha permitido construir una plantilla «competitiva, equilibrada y de muy buen nivel».
El reto no era menor. La entidad afrontaba una remodelación prácticamente total de la plantilla y, según explicó, desde el primer momento se buscó un perfil muy concreto: futbolistas «con hambre», comprometidos con el proyecto y capaces de elevar el nivel del equipo. «Creo que hemos firmado futbolistas con un muy buen nivel, que nos van a dar mucho durante toda la temporada», añadió.
El director deportivo también reivindicó el trabajo realizado para cerrar las incorporaciones. Aseguró que el Ibiza fue a por «primeras opciones en todos los puestos» y que, aunque algunas operaciones se demoraron más de lo previsto, el club terminó consiguiendo los objetivos que se había marcado.
La llegada de Jeremy Blasco, cerrada en el último día del mercado, fue el último movimiento. El central francés llega procedente del fútbol polaco y cuenta con experiencia en el fútbol español, después de haber pasado por la Real Sociedad y el Huesca. Sanz espera que se convierta en «una pieza clave atrás» y destaca su experiencia, solidez y competitividad.
Manu Pedre y un último día de mercado
Uno de los asuntos que más explicaciones requirió fue la salida de Manu Pedre. El futbolista había comenzado la temporada como capitán y, sin embargo, abandonó el club en el tramo final del mercado. Sanz reconoció que, cuando llegó a Ibiza, su intención era que el jugador continuara, aunque la pretemporada generó «un pelín de dudas». Finalmente apareció una oportunidad, Jeremy Blasco, que, según el director deportivo, podía servir para mejorar la plantilla. «Nosotros somos un club que vamos a aspirar a todo y tenemos que estar preparados para hacer cualquier tipo de movimiento», explicó.
El responsable deportivo quiso desligar esta decisión del resultado del último partido: «El resultado no influye en la decisión». De hecho, aseguró que los últimos fichajes en la zaga se habrían producido antes si las circunstancias del mercado lo hubieran permitido.
Sin fichar por fichar
Otra de las cuestiones fue la posibilidad de incorporar un delantero en el último día de mercado. El Ibiza permaneció atento hasta el cierre, pero finalmente decidió no realizar una operación que no considerase suficientemente interesante. «Tampoco queríamos firmar por firmar», resumió Sanz.
La explicación es sencilla: el director deportivo considera que la plantilla está cubierta con dos jugadores por puesto y que no tenía sentido incorporar efectivos únicamente para aumentar el número de futbolistas.
Tampoco cree que haya quedado ninguna asignatura pendiente. «La verdad es que no», respondió cuando se le preguntó si se había quedado algún objetivo en el tintero. Su conclusión fue contundente: el Ibiza quería tener «a 1 de septiembre la mejor plantilla» posible y defiende que lo ha conseguido.
Derrota en el debut
El otro gran foco de la comparecencia fue la derrota del estreno liguero. Un resultado que generó dudas entre parte de la afición y que volvió a poner sobre la mesa viejos debates sobre la confección de la plantilla. Sanz, sin embargo, se mostró «tranquilísimo».
Frente a quienes cuestionan la llegada de jugadores procedentes de categorías superiores por entender que pueden tener menos hambre competitiva, el director deportivo defendió precisamente lo contrario. Puso como ejemplo la edad de algunos de los futbolistas incorporados: «Futbolistas con hambre tienen 30 años».
Su argumento es que esos jugadores están en un momento de madurez deportiva que puede permitirles regresar a la categoría de plata. Por eso no considera que la procedencia de un futbolista sea sinónimo de falta de ambición.
La derrota sí dejó, eso sí, una enseñanza. Sanz admitió que el equipo tuvo «una falta de ese competir a balón parado, de ese competir en el duelo». Pero entiende que el vestuario ha asumido el mensaje y espera una reacción inmediata. «Creo que hemos cogido todos el guante y este sábado vamos a ir a muerte por el Rayo Majadahonda», concluyó.