Síguenos
Hoy es noticiaEs noticia:
Primera RFEF

El peor inicio de la UD Ibiza

Los seis puntos cosechados en las primeras cinco jornadas del curso suponen un récord negativo para los celestes desde que descendieron a Primera RFEF

Una acción del partido del viernes entre la UD Ibza y el Zaragoza. | Foto: Moisés Copa

| Ibiza |

Añade a Periódico de Ibiza y Formentera en Google

La UD Ibiza necesita reaccionar. Este ya es el peor arranque de curso del equipo desde su descenso a Primera RFEF. El proyecto da la sensación de que, año a año, tropieza con los mismos errores y, tras cinco jornadas, el inicio es de todo menos ilusionante. Dos victorias y tres derrotas para colocar al equipo en mitad de la tabla y, aunque todavía queda un mundo, estar más cerca del descenso que del playoff de ascenso.

Tras una temporada para olvidar, en la que el equipo nunca estuvo en disposición de pelear por las posiciones de arriba, la propiedad apostó por hacer una revolución. Director deportivo nuevo, entrenador nuevo y plantilla nueva. Muy poco queda del curso pasado en Can Misses, pero las sensaciones que transmite el conjunto celeste son muy similares. Raúl Llona no termina de dar con la tecla, el juego no llega y, sobre el césped, hay un equipo que refleja más nombres que fútbol.

Si bien es cierto que no hay demasiadas temporadas para comparar, tan solo cuatro, los seis puntos son el peor arranque histórico en esta categoría, superando los ocho que tenía la UD Ibiza de Paco Jémez el curso pasado y los ocho de Pep Lluís Martí, el anterior. Muy lejos de los 13 puntos con los que arrancó la liga el equipo de Fernández Romo.

El mejor arranque

Empezando por este último, el cuadro celeste desembarcó en Primera RFEF tras descender de Segunda División y tocó hacer un plantel prácticamente nuevo, con Juan Giménez como director deportivo y Guillermo Fernández Romo como técnico. El equipo arrancó la liga como un tiro, ganando cuatro de los cinco primeros partidos y confirmando su condición de uno de los favoritos al ascenso. Sólo el espectacular año del Castellón impidió que los ibicencos se destacasen en solitario.

De hecho, ese mano a mano con los castellonenses acabaría desgastando al equipo, que entró en una racha muy negativa de resultados que llevó a la destitución del técnico. Llegó Onésimo para intentar reconducir la situación antes del playoff de ascenso, pero lo cierto es que el equipo estaba muy tocado y no hubo nada que hacer.

El curso siguiente se buscó un nuevo entrenador, apostando por Martí. El equipo no arrancó mal, pero la exigencia era tal que ocho puntos de 15 parecían pocos. Los números fueron empate ante el Villarreal B (1-1), victoria frente al Castilla (0-1), victoria contra el Yeclano (0-1), empate con el Hércules (1-1) y derrota en Mérida (1-0). A esta serie de partidos le siguieron otros ocho puntos en los siguientes cinco encuentros para mantenerse en la pelea por el playoff.

Parecía poco. Las dudas estaban instaladas en Can Misses y el juego del equipo no convencía. Todo esto, sumado a que los resultados empeoraron con dos derrotas más, llevó al cese de Martí y al regreso de Paco Jémez. Además, un par de meses después llegaría también la destitución de Giménez para apostar por Javi Lara como director deportivo. Con Jémez, especialmente en la segunda vuelta con los fichajes, el equipo revivió. Incluso llegó a ponerse líder, pero acabó desinflándose en el tramo final y, aunque se jugó el playoff, el ascenso tampoco llegó. La temporada 2024/25 terminó con el Ibiza tercero y con 63 puntos, según los registros de la competición.

Tocaba volver a empezar y se siguió apostando por el cordobés. Se firmó un inicio de más a menos. Tras ganar las dos primeras jornadas contra el Sevilla Atlético (1-2) y el Hércules (2-1), el equipo empató frente al Marbella (1-1) y Antequera (1-1). Ocho puntos de 12 posibles, que se quedaron ahí, pues luego llegarían tres derrotas que, sumadas a un problema extradeportivo, acabaron sentenciando a Jémez, pese a ganar en su último encuentro en Murcia.

El elegido para intentar reconducir el proyecto fue Miguel Álvarez, un técnico de sobrada experiencia que no consiguió cambiar la dinámica. La plantilla estaba llena de nombres, jugadores que venían de Segunda, pero cuyo nivel estaba muy lejos de sus salarios. Pasaban las jornadas y el equipo empezó a dejar de pensar en el ascenso para preocuparse por el descenso. Finalmente se consiguió la permanencia para cerrar una temporada para olvidar.

Llegó la revolución en verano para dejar atrás el peor año celeste. Todo prácticamente nuevo, pero tras cinco jornadas parece que con los errores de siempre. Tiempo hay para revertir la situación y para que el equipo ofrezca la imagen y el nivel que se le presupone.

Añade a Periódico de Ibiza y Formentera en Google

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto