La colonia argentina de Palma volvió a demostrar este martes que la distancia no reduce la pasión por la Albiceleste. Decenas de aficionados se reunieron en la discoteca Lunita, en Can Pastilla, para seguir el duelo de octavos de final del Mundial frente a Egipto en un ambiente cargado de ilusión, banderas, camisetas y cánticos. Sin embargo, el desarrollo del encuentro enfrió los ánimos cuando la selección sudamericana se vio con un inesperado 0-2 en contra, dejando rostros de incredulidad y un silencio poco habitual entre los presentes.
Pero si algo caracteriza a la afición argentina es la fe. El gol de Cristian "Cuti" Romero devolvió la esperanza a una grada improvisada que volvió a creer. Poco después apareció Lionel Messi para firmar el empate y desatar una explosión de júbilo en Lunita, donde abrazos, gritos y cánticos transformaron la preocupación en optimismo en apenas unos minutos.
La locura definitiva llegó con el tanto de Enzo Fernández, que culminó la remontada y convirtió la tarde en una auténtica fiesta. El pitido final dio paso a una celebración por todo lo alto entre una comunidad que pasó de la tristeza a la euforia en una montaña rusa de emociones. Una vez más, la Albiceleste volvió a reunir a los argentinos de la isla alrededor de una misma pasión, confirmando que, aunque estén lejos de casa, cada partido se vive como si estuvieran en Buenos Aires.
Si ese local es el "Nuevo Templo argentino" ya se exactamente DÓNDE NO IRÉ