El trono mundial del fútbol habla español. Un hecho inédito en la historia de este deporte y que coloca a nuestro país en vanguardia. Tener a las dos selecciones absolutas, masculina y femenina, en lo más alto y de manera simultanea es un honor al alcance de muy pocos. O, actualmente, de nadie, salvo España. Porque al gran papel de la selección de Luis de la Fuente en el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México de 2026 cabe unir otro hito que en el verano de 2023 fue capaz de paralizar a todo un país.
En el Mundial femenino de Australia y Nueva Zelanda, la selección confirmó la progresión ascendente en forma de grandes resultados a los que les faltaba un título. Y llegó con el más preciado: el Mundial. Lo hizo, además, con una cuota importante de mallorquinas en liza, pues la guardameta indiscutible en el once español era la ‘marratxinera’ Cata Coll, a la que se sumó una de las mejores futbolistas del planeta, la ‘felanitxera’ Mariona Caldentey. La tormenta que rodeaba a la selección absoluta, y que tras ese Mundial acabó costándole la cabeza incluso al presidente de la RFEF, Luis Rubiales, y al seleccionador, Jorge Vilda, hizo que Patri Guijarro no estuviera en la lista aquel verano de 2023, en el que históricas potencias como Suecia, Países Bajos o Inglaterra fueron cayendo una tras otra hasta que el gol de Olga Carmona cambió para siempre la historia del fútbol femenino en España.
Desde entonces, España no se ha bajado de la semifinales en grandes torneos femeninos, siendo cuarta y diploma olímpico en los Juegos de París 2024, además de finalista de la pasada Eurocopa, donde sólo Inglaterra pudo detenerlas y en los penaltis. A la par, ha crecido la generación de oro de jugadoras, liderada por Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, junto al trío mallorquín que integran Mariona, Cata y Patri.
Ahora, 16 años después, la selección masculina ha vuelto a una final de un Mundial tras la gesta de Sudáfrica 2010. Y lo ha hecho para rubricar que el dominio de España no entiende de sexos: chicos y chicas son ganadores y han situado a España en un escenario inédito, pues ningún otro país ha tenido durante un mismo ciclo a sus dos selecciones absolutas tan alto. Ni la Alemania campeona del mundo en 2003 y 2007, y muchos menos Estados Unidos, Japón o Noruega. Ahora sí, España lo ha logrado. En tres años atesora al mismo tiempo los títulos de campeona mundial masculina y femenina. Lo que nadie hasta ahora había conseguido.
manumenorcaEl futgirl no interesa a nadie