El fútbol, a menudo injusto y desalmado, acabó reconociendo en la capital del mundo al que lleva un tiempo siendo el mejor equipo del planeta. Sin grandes estrellas que le limpiaran el camino de piedras y tirando de actores secundarios para bajar el telón de sus últimas funciones, España se ha bordado la segunda estrella en el pecho después de machacar y reducir a cenizas, uno tras otro, a todos los equipos que le iban saliendo al paso.
No es casualidad que Portugal, Bélgica, Francia y Argentina hayan parecido equipos insignificantes a su lado. O que Cristiano, Mbappé y Messi se hayan ido del torneo de mala manera, entre lágrimas y mirando hacia el suelo. La selección, que cuando amanecía este milenio caminaba a rastras por el desierto, es ya el equipo más impactante y con más títulos en lo que llevamos de siglo
A falta de un MVP indiscutible —un galardón sin importancia que podría recaer sobre cinco o seis jugadores sin que nadie levantara la ceja—, igual haríamos bien en mirar al banquillo a la hora de enmarcar otro de esos veranos que recordaremos de por vida. De una generación a otra. De Del Bosque a De la Fuente. De Iniesta a Ferran Torres. De Johannesburgo a Nueva York. Del recuerdo a la eternidad.
BRUTAL LINEA MEDIA, EXCELENTE DEFENSA.....y UN SOLO DELANTERO OYARZABAL. Y a los datos me remito. Viva ESPAÑA, y TODOS LOS ESPAÑOLES y LOS EXTRANJEROS QUE LA AMAN