El futbolista Rafa Mir ha negado este jueves en la Audiencia de Valencia haber agredido sexualmente a una joven en su domicilio de Bétera, la noche del 31 de agosto de 2024, y ha asegurado, en una declaración en la que ha contestado únicamente a preguntas de su abogado, que «todo fue consentido».
La joven, por contra, ha relatado la doble agresión sexual por la que está acusado el jugador, y cómo se sintió en ese momento en el que se puso «a llorar»; le costaba «respirar», tenía «miedo» y le pidió que parara. Fiscalía solicita para el futbolista una pena de 10 años y medio de prisión.
Por contra, Rafa Mir ha sostenido que «todo fue consentido, la noche fluyó así», y ha señalado que en «ningún momento» pensó que la joven le fuera a denunciar porque «todo fue consentido». «Cuando me llamó la Guardia Civil me quedé de piedra, blanco, no había pasado nada de lo que había en la denuncia», ha mantenido, al tiempo que ha apuntado que durante la noche hubo «disputas» por «celos» entre las dos amigas que fueron a su casa.
Según su relato, ya empezó a «tontear» en la discoteca con la víctima, se besaron y hubo un primer encuentro en el que le introdujo los dedos en la vagina. En el taxi de camino su casa, se besó con la otra chica, por lo que la primera se enfadó y se sentó delante.
Llegaron a su casa a las 8.20 y mantuvo relaciones sexuales consentidas y salieron juntos a la piscina, donde la otra chica estaba enfadada en la silla. «Le dije que no se enfadara que son cosas de la noche, que la que me gustaba era ella, la cojo del brazo, la tiro a la piscina de forma cariñosa, jugando y besándonos y como el agua está fría decidimos salir», ha afirmado. Ya en el baño, asegura que ella le tocó «por encima» y que él le volvió a introducir los dedos en la vagina.