El piloto neerlandés Max Verstappen (Red Bull) se ha llevado este domingo la victoria en una surrealista carrera del Gran Premio de Baréin, decimosexta prueba del Mundial de Fórmula 1 disputada en Malasia. La prueba estuvo marcada por la lluvia y los problemas de software que afectaron a los monoplazas y obligaron a retrasar más de una hora y media el comienzo definitivo.
El español Fernando Alonso (Aston Martin) protagonizó una de las actuaciones más destacadas al terminar en octava posición, su mejor resultado del año, mientras que Carlos Sainz (Williams) tuvo que conformarse con el decimoséptimo puesto.
Lluvia, problemas técnicos y mucho desconcierto marcaron un domingo de lo más extraño en Sepang. Finalmente, la carrera se decidió en una esprint a cinco vueltas, en la que Verstappen consiguió mantener el liderato por delante del italiano Kimi Antonelli (Mercedes), segundo, y de los dos Ferrari, con el británico Lewis Hamilton ocupando la tercera posición.
Alonso, acostumbrado a desenvolverse en situaciones complicadas, consiguió remontar desde la duodécima posición de la parrilla hasta la octava. El asturiano protagonizó además una intensa batalla con el vigente campeón, el británico Lando Norris (McLaren), al que consiguió mantener detrás hasta la bandera a cuadros.
El protagonismo de Verstappen estuvo marcado por su estrategia con los neumáticos y, especialmente, por el adelantamiento que protagonizó sobre Antonelli en la resalida. Sin embargo, el gran foco de atención estuvo durante buena parte de la jornada en los problemas de software que afectaron a los coches de la parrilla y que provocaron una situación de absoluto desconcierto.
El fuerte aguacero que cayó sobre Sepang ya había obligado a retrasar 40 minutos el inicio previsto de la carrera. Después de la primera salida en mojado llegó el caos. Los monoplazas salieron detrás del coche de seguridad y, una vez lanzada la carrera, comenzaron a aparecer los problemas.
Verstappen y Lewis Hamilton (Ferrari) fueron los primeros en evidenciar las dificultades, al ser incapaces de acelerar con normalidad. Poco después, varios coches quedaron detenidos sobre el trazado malasio. La bandera roja apareció finalmente en pista y los monoplazas regresaron al 'pitlane' debido al apagón múltiple en las unidades de potencia.
La falta de información por parte de la organización, que no explicó lo ocurrido, aumentó todavía más la incertidumbre. La situación no se despejó hasta el arranque definitivo de la carrera, más de una hora y media después. A partir de entonces, la elección de neumáticos, con una parrilla en la que se podían ver diferentes compuestos, empezó a marcar el desarrollo de la prueba.
Sobre el asfalto mojado, Verstappen volvió a demostrar su capacidad para gestionar este tipo de situaciones, aunque tuvo que resistir inicialmente el fuerte ritmo de los Mercedes después del largo parón.
El neerlandés encontró su oportunidad en la resalida posterior al coche de seguridad, provocado por el accidente del finlandés Valtteri Bottas (Cadillac) en la vuelta 9. Verstappen se pegó a Antonelli y en el giro 13 decidió atacar.
Con neumático blando frente al medio de los Mercedes, 'Mad Max' atacó por el exterior de la curva 1, ganó la posición en el interior de la 2 y terminó consolidándola en la 3. A partir de ese momento, nadie pudo arrebatarle el liderato.
Aun así, el neerlandés tuvo que volver a defender su posición en la resalida a cinco vueltas del final, después de que el británico George Russell (Mercedes) se detuviera al final de la recta principal. Una situación que favoreció a su compañero de equipo Antonelli en la lucha por el campeonato.
Con el segundo puesto conseguido este domingo, Antonelli suma 320 puntos y aventaja en 84 a Russell, mientras que Hamilton ocupa la tercera posición con 214 puntos.
Por detrás de los tres pilotos del podio, completaron el Top 10 y, por tanto, la zona de puntos en Sepang el monegasco Charles Leclerc (Ferrari), el francés Isack Hadjar (Red Bull), el australiano Oscar Piastri (McLaren), el neozelandés Liam Lawson (RB), Alonso, Norris y el británico Arvid Lindblad (RB).