Lionel Messi ya ha jugado su último partido con la selección argentina en el Estadio Monumental de Buenos Aires. El capitán de la Albiceleste puso este martes punto final a más de 20 años defendiendo la camiseta de su país con una actuación a la altura de la ocasión: un gol, dos asistencias y una victoria por 3-0 ante Benín.
Más de 85.000 aficionados despidieron al '10' en una noche cargada de emoción. Tras el encuentro, Messi tomó el micrófono sobre el césped y, visiblemente emocionado, confirmó su adiós a la selección.
«Hoy me toca vivir el día más triste de mi carrera, que es cuando le digo adiós a la selección y a todos ustedes. Los voy a extrañar muchísimo. Defender los colores de la selección ha sido lo más lindo», aseguró ante una grada completamente entregada.
El delantero reconoció que todavía le cuesta asumir que no volverá a vestir la camiseta argentina. «No me quiero ir de acá ni quiero dejar la cancha», confesó durante un discurso de unos diez minutos en el que estuvo acompañado por Lionel Scaloni y todos sus compañeros.
«Le agradezco a Dios ser argentino, estoy orgulloso de ser argentino y de haber cumplido mi sueño. El no venir más va a ser un dolor muy grande, pero es el momento; el último Mundial fue demasiado», explicó Messi, en referencia al desgaste acumulado durante su última gran cita internacional.
El futbolista también tuvo un recuerdo especial para su familia y para su padre, Jorge Messi, fallecido el pasado mes de agosto. «En lo primero que pienso es en mi viejo. Fue un orgullo muy grande defender esta camiseta en estos más de 20 años. Hasta en los peores momentos nunca dejé de pelear, de luchar ni de dar el máximo», afirmó.
Messi se marcha después de haber conseguido con Argentina los títulos que durante años se le resistieron: el Mundial, la Copa América y la Finalissima. El propio jugador quiso agradecer a sus compañeros por haberle permitido cumplir aquellos sueños de infancia.
«Agradezco a mis compañeros por haberme hecho cumplir el sueño de chiquito: ser campeón del mundo, de Copa América y de la Finalissima. Era salir a competir con guerreros que se iban a dejar la vida», recordó.