En una casa tradicional frente al mar, Can Vella se consolida como uno de los restaurantes imprescindibles de la temporada: una propuesta pensada para disfrutar sin prisa.
Inaugurado este verano en el paseo marítimo de Santa Eulalia, Can Vella ha sido una de las sensaciones gastronómicas del año. Su cocina gira en torno a una brasa viva alimentada con leña de encina y naranjo, donde carnes maduradas, pescados salvajes y vegetales de la huerta local encuentran su mejor expresión. Una apuesta por el sabor de siempre, por el kilómetro 0. El otoño llega con platos como arroz negro de calamar a la brasa, tataki de vaca vieja sobre arroz meloso o bogavante nacional con huevos fritos y panaderas. Destacan la ensaladilla rusa tradicional con mejillones en escabeche caseros, los buñuelos de bacalao semilíquidos, el carpaccio de picanha madurada 120 días con yema y trufa, o el aguacate braseado. La sección de carnes a la parrilla rinde culto a los cortes nobles, desde piezas como la entraña de añojo o la entraña de wagyu, hasta clásicos como las chuletitas de cordero lechal. La oferta se completa con cortes de altísima calidad como el cañón de vaca vieja madurado 80 días, el lomo bajo de vaca frisona con 80 días de maduración o el lomo bajo premium de Angus nacional con 150 días, cocinados siempre sobre leña viva, sin artificios. Además, ofrece un menú semanal de mediodía (22,50 €). Un lugar al que querrás volver una y otra vez.