En pleno auge de Cala Llonga como uno de los enclaves gastronómicos más interesantes de Ibiza, Mondrian Ibiza reafirma su propuesta culinaria con espacios que van más allá de la restauración. Entre ellos, Niko Al Fresco destaca como una experiencia elevada que combina cocina, paisaje y atmósfera.
En la emblemática azotea Sun & Moon, este restaurante japonés contemporáneo se abre al paisaje mediterráneo con una propuesta que pone en valor la calidad del producto, la precisión técnica y una estética cuidada en cada plato. Más allá del tradicional sushi o nigiri (que también encuentran aquí una expresión impecable), la oferta se amplía con arroces, noodles, carnes, pescados y creaciones contemporáneas que enriquecen la experiencia. Además, esta temporada Niko Al Fresco presenta un nuevo espacio y diseño para potenciar aún más su conexión con el entorno natural.
Ubicado sobre la bahía de Cala Llonga, el restaurante ofrece una panorámica envolvente donde el mar y las colinas de pinos se convierten en parte de la experiencia. En este escenario, la cocina se presenta como un equilibrio entre tradición japonesa y sensibilidad local, incorporando matices estacionales y sutiles referencias a ingredientes de proximidad.
En su elegante barra de sushi, los chefs preparan al momento nigiri y sashimi tradicionales junto a creaciones más atrevidas, como el tartar de atún rojo con salsa tosazu y shichimi togarashi, bao de cangrejo de caparazón blando con encurtidos caseros o el crujiente katsu de cerdo ibérico espolvoreado con furikake. Rolls de maki, gyozas y una cuidada selección de platos plant-based completan esta propuesta dinámica e innovadora, concebida esta temporada bajo la dirección de Iñigo Rodríguez, chef ejecutivo de los hoteles, cuya cocina (basada en la combinación de técnica y producto) está posicionando Niko Al Fresco como una de las propuestas más interesantes de la zona.
Al caer el sol, la experiencia de restaurante evoluciona y la música marca el ritmo de la noche: radio en directo los viernes, sesiones de vinilo los sábados y el alma del flamenco los domingos acompañan una velada en la que gastronomía y ambiente se entrelazan de forma orgánica.
El resultado es una propuesta sofisticada pero relajada, donde cada plato dialoga con el entorno y donde el ritmo pausado de la isla se traduce en una vivencia sensorial completa.