Tus invitados vienen a Ibiza por la luz, el mar, el aire, la gastronomía… y la mesa que les prepares debe reflejar todo eso, hasta en la copa. En Ibizkus elaboramos vinos que solo pueden proceder de esta isla. Nuestras cepas viejas se asientan en el suelo de la isla, moldeados por el mismo viento salino que sopla en tu terraza y el mismo sol mediterráneo intenso que hace que tus invitados vuelvan año tras año. El resultado son vinos con un carácter que no encontrarás en ningún otro lugar: frescos, minerales y equilibrados, con ese final limpio que los convierte en los acompañantes naturales de los mejores platos de Ibiza.
Piensa en un blanco de Ibizkus bien fresquito para acompañar gambas rojas a la parrilla, con sus notas cítricas brillantes que contrarrestan con nitidez el dulzor de las gambas. O en nuestro rosado sea Ibizkus o Totem —pálido, seco y salino— con unas croquetas, un carpaccio de pulpo o un arroz. Incluso nuestro tinto, a pesar de su cuerpo, tiene la frescura suficiente para defenderse junto a carnes a la brasa sin resultar demasiado dominante en una mesa al aire libre.
Ofrecer vino local es más que un simple guiño a la procedencia. Les dice a tus comensales algo sobre la seriedad con la que te tomas el lugar en el que te encuentras. Apoya a un productor isleño que trabaja para recuperar y mantener vivas la malvasía y la monastrell, las dos variedades de uva tradicionales ibicencas. Y ofrece al personal de sala una historia auténtica que contar. Ibizkus, vino de la tierra de Ibiza.