Manuel Pavón (Madrid, 1981) es director general de Inmigración y Cooperación al Desarrollo del Govern balear. Acaba de llevar al Senado la crisis migratoria que atraviesan las Islas. Subinspector de la Policía Nacional, advierte del colapso del sistema de acogida de menores, denuncia la falta de medios y de información por parte del Estado y reclama una estrategia específica para la ruta entre Argelia y Baleares. También pide el despliegue de Frontex ante el aumento de las llegadas.
—Acaba de comparecer ante la Comisión Mixta de Insularidad del Senado. ¿Cree que va a servir para algo?
—Desgraciadamente, si quiere que le diga la verdad, de poco va a servir. Sí que nos ha servido a nosotros para denunciar de nuevo la situación de la crisis migratoria que estamos sufriendo en nuestras islas. Pero más allá de ahí, poco o nada va a hacer el Gobierno de España de nuevo.
—Usted es subinspector de la Policía Nacional y ya tiene experiencia en las reivindicaciones ante el Gobierno central.
—Sí, pero al final quien la sigue la consigue y hay que seguir insistiendo y poner de manifiesto la situación tan grave que estamos sufriendo en las Islas. Con la persistencia llegas a tus objetivos.
—Para quien no conozca el problema, ¿qué es lo que está pasando en Baleares ahora mismo con la inmigración irregular?
—Estamos viviendo una auténtica crisis migratoria desde hace ya años. Se avisó de que esto iba a pasar. Ahora, en este último informe quincenal del Ministerio del Interior, por primera vez en la historia, Baleares ha superado a las Islas Canarias en cuanto a inmigración irregular. Habíamos avisado desde hace años a Delegación de Gobierno, a la Secretaría de Estado de Seguridad, al ministro de Interior y al propio presidente del Gobierno y no han hecho nada. En 2016, por ejemplo, llegaron a Baleares de manera irregular solamente 22 personas en patera. Este último año 2025 cerramos el año con 7.321 personas en más de 303 pateras. Somos la ruta que está subiendo a nivel exponencial más en Europa y también en España. Y no es un problema solamente español. Las costas de Baleares son fronteras exteriores españolas, pero también europeas.
—En el Senado usted calificó como insufrible la situación que soportan los consells por la llegada de los menores extranjeros. ¿Cuánto tiempo puede aguantar el sistema balear si esto continúa a este ritmo?
—El sistema está ya colapsado. Está sobredimensionado a un 1.000 por 1.000. Usted tenga en cuenta que es un sistema de acogida que tiene una capacidad ordinaria para 800 personas y que actualmente está tutelando a unos 900 menores de edad no acompañados. Esto supone gasto en personal y en infraestructura. Hablamos de una inversión mensual por cada menor de unos 9.000 euros.
—¿Y los adultos? Se nos dice siempre que no se quedan aquí. ¿Es así?
—Yo puedo decir públicamente que una vez más mienten. No lo sabemos. Nosotros, desgraciadamente, siempre hemos tendido la mano al Gobierno nacional y en su defecto al delegado de Gobierno para coordinar este tipo de acciones, y lo que no se puede consentir es que no haya lealtad institucional. El Govern balear no tiene ningún tipo de información. No sabemos ni cuántas personas vienen, qué nacionalidades tienen, si son hombres, mujeres, qué edades tienen... No sabemos ni tan siquiera si se quedan aquí en las Islas Baleares o se van. Pero todo apunta, viendo cómo está cambiando nuestra población, que ya no todos se van, sino que muchos se están quedando. Y no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo.
—Formentera tiene unos 12.000 habitantes, tutela a cerca de 250 menores. Ha llegado a tutelar a 300 este año. ¿Dónde está el límite a partir del cual una administración como el Consell de Formentera ya no puede garantizar esa atención?
—Es que ya estamos al borde del colapso. Y no solamente lo decimos nosotros. En abril visitó nuestras islas la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, y ella misma manifestó públicamente que no tenía sentido enviar a nuestras islas más menores desde otras comunidades autónomas. Pero en junio el Gobierno de España, de forma unilateral, hizo todo lo contrario: empezó a repartir menores entre comunidades autónomas, incluidas las Islas Baleares. Nosotros hemos recurrido esos traslados en los órganos judiciales correspondientes.
—En el Senado usted también dijo que entre 165 menores sometidos a las pruebas de edad en Formentera, se descubrió que había 52 adultos. Uno de cada tres. ¿Cómo es posible que estén entrando adultos en centros que están destinados a menores y qué riesgo supone esto para esos mismos menores?
—La prioridad absoluta para este Govern y para los consells insulares es la protección de los menores de edad. No se puede consentir que se mezclen mayores de edad con menores. Por eso pedimos unos procedimientos más exhaustivos para determinar la edad de las personas que llegan de manera irregular a nuestras costas. Y los datos hablan por sí solos: como usted ha avanzado, de los 165 que llegaron de forma irregular a Formentera el año pasado diciendo que eran menores de edad, 52 de ellos resultaron ser mayores.
—¿Cuánto dinero debería aportar el Estado para cubrir el coste de las tutelas de los menores extranjeros?
—Para que se haga una idea, actualmente está aportando unos 6 millones de euros y nuestros consells insulares aportan entre 36 y 38 millones de euros. Evidentemente, esto no es equitativo. No puede ser que el Estado aporte 6 y nosotros aportemos 38. Es decir, el señor Sánchez y compañía abren las fronteras, pero luego quien paga la fiesta, si me permite la expresión, somos nosotros.
—La senadora Neus Massanet le reprochó a usted en el Senado que el Govern reclame solidaridad al Estado mientras Formentera lleva casi un año pidiendo un mecanismo de reparto de los menores entre las cuatro islas. ¿Cree que tiene razón la senadora o por qué no se ha podido hacer todavía este reparto? ¿El Govern está dispuesto a hacer este reparto equitativo?
—No solamente hizo esa argumentación, sino que hizo unas cuantas más todas ellas erróneas. De hecho, Mallorca ya ha habilitado la zona de Son Tous para atender a los menores que llegan de manera irregular a Formentera. Esta señora lo primero que tiene que hacer sería documentarse para hacer estas acusaciones. También habló del SIVE pero no dijo nada sobre su inoperatividad.
—La senadora también dijo que Formentera tiene medios suficientes para hacerse cargo y puso como ejemplo los medios que ha aportado el Gobierno central. ¿Estos medios son suficientes o no lo son y por qué?
—No, claro que no son suficientes. No lo digo yo, lo dicen las propias asociaciones de la Guardia Civil, que están saturados, que no pueden más, que no pueden atender a este tipo de servicios. Es que es tan fácil como hablar con cualquier guardia civil que está allí destinado o con cualquier asociación representativa de este colectivo. Cualquiera de ellos les va a decir el déficit estructural que tienen tanto de personal como de materiales. Cualquier policía, cualquier guardia civil que esté destinado tanto en Ibiza como en Formentera le podrá hacer una exposición del déficit estructural que tienen.
—Massanet también dijo que se ha puesto el SIVE en el Faro de la Mola, pero parece que no funciona.
—Así es. Todas sus afirmaciones parecían ciertas pero se le desmontaron una a una. El SIVE está confirmado que no funciona. Y el resto de SIVEs no están funcionando al 100%. Me comentan personas de la Guardia Civil que dan muchos fallos.
—Si no hay SIVEs ni hay medios, ¿cómo se enteran de que llegan las pateras? Sobre todo a Cabrera, que no hay nadie.
—Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad afortunadamente tienen otras fuentes de información por lo cual pueden determinar que, dependiendo de cómo esté el estado del mar, pueden llegar oleadas de pateras. Yo confío en nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que están debidamente capacitadas y, pese a los escasos recursos tanto de materiales como de personal que tienen, están cualificados para atender este tipo de servicio y preverlos.
—¿Y puede suceder que estén llegando más pateras de las que pensamos sin que nadie se entere?
—Eso lo ha dicho usted, no lo he dicho yo.
—Yo pregunto si puede suceder.
—Nos tenemos que fiar de los datos oficiales que nos da Delegación de Gobierno y el propio Ministerio del Interior. Pero viendo la fiabilidad que tiene este Gobierno, a veces se puede poner en duda.
—El Govern sostiene que Baleares necesita una estrategia específica para esta ruta de Argelia. ¿Qué tendría que incluir esa estrategia y qué medidas debería adoptar el Gobierno central?
—Yo voy a ser muy claro: lo primero es cambiar de Gobierno nacional. Lo segundo, ir alineados con Europa, que acaba de aprobar un Pacto Europeo de Migración y Asilo y que España no lo está atendiendo. El marco europeo es bien claro en las políticas que hay que implementar en Europa. Tenemos que ir alineados. Baleares es frontera exterior española pero también frontera europea. Tenemos que reforzar a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Trabajar con los países de origen, de tránsito y de salida. Y, por último, cambiar la Ley de Extranjería. Con estos cuatro criterios, se podía solucionar o por lo menos mermar el problema.
—Los presidentes de los consells de Ibiza y Formentera han manifestado muchísima preocupación después de ver lo que ha sucedido en Ceuta. Temen que en un momento dado esto también pueda suceder aquí. ¿Ese miedo está justificado?
—No, la situación geográfica de Baleares no es la misma que la de Ceuta. Ceuta es una frontera terrestre y nosotros somos una frontera marítima. Pero sí que es cierto que la tendencia es que estamos sufriendo auténticas oleadas en las que, en apenas unas horas, entran 500 o 600 personas. Esto colapsa nuestros servicios de atención, tanto en el servicio de emergencias, servicios sociales, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, etcétera. No nos olvidemos que a fecha de hoy llevamos más de 6.100 personas llegadas de manera irregular a nuestras costas.
—En Baleares ahora mismo la situación es distinta a la de Canarias: aquí aumentan las llegadas mientras que allí han descendido, creo que dijo, un 55,1%. ¿Existe el riesgo de que el Mediterráneo esté sustituyendo a la ruta canaria?
—Ya la ha sustituido. La tendencia ya se veía hace años. Se avisó a los tres delegados de Gobierno y todos ellos lo negaron. Canarias estará haciendo las cosas bien con Senegal, con Mauritania, estará Frontex actuando allí, tendrá más medios. Al final, no nos olvidemos de que detrás de todo esto hay organizaciones criminales que van a entrar por donde es más fácil, como cualquier otro tipo delictivo.
—El Govern defiende una inmigración legal, ordenada y controlada. A la vez, habla de integración de quienes vienen a contribuir. ¿Cómo se puede conseguir esa integración cuando los servicios públicos y de acogida de las islas están sometidos a la presión a la que están sometidos ahora mismo?
—Hacemos lo que podemos y se puede hacer como lo estamos haciendo. Estamos reforzando el servicio de inmigración. No olvidemos que el anterior gobierno de izquierdas desestructuró este servicio. Se lo cargó, lo dejó sin gente y sin funcionarios. Estamos reactivando este servicio con una provisión de puestos de trabajo, estamos trabajando con unos ejes estratégicos que ya hemos presentado al Consejo Asesor de Inmigración y estamos reactivando la toma de contacto con todo el tejido asociativo de población migrante, que son los primeros que nos manifiestan que están en contra de la inmigración irregular.
—En el Senado usted terminó su intervención reclamando que, si el Estado no sabe o no puede afrontar la situación de crisis que está atravesando Baleares, que intervenga Europa. ¿Qué puede hacer realmente la Unión Europea que no esté haciendo el Gobierno y qué espera conseguir Marga Prohens cuando lleve esta situación de nuevo ante Bruselas en unos días?
—La presidenta Prohens ya pidió hace unos meses al comisario Magnus Brunner que Frontex se desplegara en las Islas Baleares. A mí me genera dudas. Yo ya no llego a saber si es que no pueden o directamente no saben. Y no sé cuál de los dos términos es peor. Europa debería actuar. Estamos pidiendo auxilio donde podemos: hemos ido al Senado, se ha denunciado la situación a Europa e iremos donde tengamos que ir para que se solucione. No olvidemos que somos una frontera también europea. Si el Estado no protege sus fronteras, Europa debería actuar. De hecho, en la reunión que se mantuvo en Bruselas, el comisario Brunner dijo que el despliegue de Frontex lo tiene que pedir España.
—La Delegación del Gobierno dice que hace tiempo que Frontex trabaja en Baleares.
—Y otro día salió el portavoz de Frontex diciendo que era mentira. ¿A quién crees? ¿Al portavoz de Frontex o al delegado del Gobierno?
—Si Frontex estuviera activada en Baleares, ¿en qué cambiaría la situación?
—En primer lugar, ya tendríamos aquí a Europa trabajando con nosotros mano a mano. Descargaría de la falta de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y agilizaría los trámites de retorno y devolución.
—Si no se activa Frontex, ¿qué es lo que nos espera en los próximos meses?
—Pues los próximos meses seguiremos la misma tendencia. Iremos viendo quincena a quincena cómo aumenta porcentualmente la ruta de migración irregular entre Argelia y Baleares. En el siguiente informe lo veremos.
La dosis de manipulación y propaganda dominical de cada semana, viene fuerte..