Los restos mortales de Pedro Laín Entralgo, fallecido ayer a los 93 años de edad en su domicilio de Madrid, serán enterrados este mediodía en el cementerio de Fuencarral. El estado de salud de Laín Entralgo, miembro de las Reales Academias de la Lengua, Historia y Medicina, se agravó el pasado domingo cuando «entró en una somnolencia» de la que ya no se despertó, según apuntaron fuentes familiares. El eminente intelectual estuvo activo hasta pocas semanas antes de su muerte y solía asistir en silla de ruedas a las sesiones que cada jueves tienen lugar en la Academia de la Lengua, pues tenía muy lúcida la cabeza, aunque las piernas le fallaban desde hace tiempo.
Laín fue maestro de varias generaciones, perteneció a la Academia de Medicina desde 1946, pero también a la de la Lengua -que presidiría durante cinco años- desde 1953, y a la de la Historia desde 1964. Además, dirigió la Residencia de Estudiantes en los años 40 y fue rector, durante cuatro años, de la Universidad de Madrid, hasta su dimisión en 1965 a raíz de la expulsión de sus cátedras de López Aranguren, García Calvo y Tierno Galván.
Hijo y nieto de médico rural, Laín Entralgo se licenció primero en Ciencias Químicas, en 1927, y se doctoró después en Medicina y Cirugía, aunque, según declaraba él mismo, su vocación por esta ciencia fue «más teórica que práctica» y el estudio de su historia le llevó a la antropología y otras disciplinas humanísticas, así como a cultivar el ensayo científico y el género histórico. Entre los numerosos premios que recibió estaban el Montaigne (1975), el Aznar de Periodismo (1980) el Príncipe de Asturias de Humanidades (1989), Menéndez Pelayo (1991), Jovellanos de Ensayo (1999) y Menéndez Pidal de Investigación Humanística y Científico Social (2000).