«Al terminar de leer la novela de Àngel Anglada, quedé tan impactada que decidí releerla y pintar esta serie, que, de momento, la forman estas obras y un díptico». Con estas palabras explicó Nieves Alonso a este periódico la motivación que le llevó el año pasado a realizar «El violín de Auschwitz», la serie que presenta hasta el próximo día 30 en la galería de Alhadros. No es la primera vez que la artista desarrolla su creatividad de manera seriada: «Tengo otra, 'Cartas a mis amores muertos', que lleva dos o tres años cortada y vuelta a seguir, según me venga la inspiración. No se trata de novios, hay muchos otros amores. Todo en la vida, incluida la naturaleza, son amores que se acaban, por lo tanto, muertos».
En cuanto a la música que parece evocar el título de la novela y de la serie, no ha participado en el proceso creativo de Nieves Alonso. «He preferido esta vez no escuchar música mientras pintaba, porque podría haberme condicionado a ponerme demasiado en contra de los trágicos sucesos que se cuentan en la novela. Ha pasado el tiempo y hay que tener un poco de caridad con la historia», afirmó.
Caridad que parece aplicar a su propia historia. «Por ser mujer me ha costado mucho salir adelante; desde la hora de estudiar, por la oposición de mi padre, que no quería que las mujeres estudiaran. Quizás por eso mis obras pueden parecer duras», reconoció la pintora. «Es que en mi caso la vida sí que tiene que ver mucho con la obra que hago. Una vez pintados mis cuadros me imprimen carácter; a veces me emocionan, otras los odio, a veces los rompo... Digamos que en mis obras está mi vida», sentenció. Nieves Alonso estudió Química en la Universidad de Oviedo y Psicología en la UNED. Su formación artística la desarrolló en varios cursos de grabados y escuelas de dibujo y pintura. Aunque al principio tocó la figuración, pronto se decantó por el arte abstracto. Ha expuesto sus trabajos en Asturias, Logroño, Soria, Cáceres y Valladolid.