Desde hace ocho meses, Manoli Fernández es una de las tres voces solistas de «Pura pasión», un espectáculo creado y dirigido por Joaquín Cortes con producción de Pino Saglioco, que se estrenó en el Teatro Albéniz de Madrid el pasado otoño. La cantaora ibicenca forma parte de un elenco artístico de 25 personas, más los técnicos del equipo. Tras el éxito del debut madrileño, «Pura pasión» se ha presentado en Londres y Barcelona. Dentro de unos días volverá a Madrid, donde estará casi un mes en el cartel del Teatro Lope de Vega; y para finales de agosto el salto más importante, a Japón, por ocho días. «Me hace bastante ilusión, porque es una experiencia interesante; lo que pasa es que yo no sabía que era tan lejos, pensaba que estaba más cerca que Londres», comentó Fernández a este periódico con su natural sencillez, uno de sus encantos personales, junto con la calidad y calidez de su voz.
El sueño, pues, se ha hecho realidad: de cantar en varias grupos de la isla, a formar parte de una compañía de campanillas. Un cambio radical que empezó hace un año. «Fue en la fiesta de cumpleaños de Pino Saglioco; el tío de Joaquín Cortés me dijo que éste preparaba un espectáculo y necesitaba una chica para cantar, que me fuera a Madrid a hacer las pruebas. Yo no hubiera ido, pero dio la casualidad que mi hermano Juanjo estaba allí y me animó. Hice las pruebas y enseguida me cogieron», explicó.
Sin embargo, el mérito principal de su suerte lo atribuye Manoli Fernández a instancias superiores. «Estoy segura que fue la intervención de Dios. Es que yo soy muy creyente, pertenezco a la Iglesia Evangélica, la de Cas Serres, y le pedí al Señor que si antes de un mes encontraba trabajo me quedaría; y justo una semana antes de cumplirse me lo dieron», afirmó convencida esta granadina de nacimiento e ibicenca de corazón. «Siempre digo que soy ibicenca, porque vine de muy pequeña; y es lo que más hecho de menos en Madrid, mi isla, junto con mi gente; por eso estoy aquí, aunque sea sólo para pocos días», concluyó.