El escritor Juan Marsé obtuvo ayer el Premio Nacional de Narrativa, convocado por el Ministerio de Educación y Cultura, por su novela «Rabos de Lagartija», una «historia triste», ambientada en la posguerra y que transcurre en Barcelona entre los años 1945 y 1951. Una novela que también le ha aportado al escritor catalán el Premio Nacional de la Crítica este mismo año, circunstancia que se repitió en la pasada edición del Premio, al conceder al escritor leonés Luis Mateo Díaz, el mismo año, el Nacional de la Crítica y el de Narrativa por «La ruina del cielo».
Dotado con dos millones y medio de pesetas, este Premio le llega a Marsé tras una larga y valorada carrera literaria que se inicio de forma autodidacta en 1960 con la novela «Encerrados con un solo juguete» que ya fue finalista en 1961 del Premio Biblioteca Breve, y a la que le siguieron una larga lista de títulos, premios y reconocimientos. «Todo está ocurriendo como en un sueño congelado en la placenta de la memoria de un tiempo suspendido...» escribe Juan Marsé casi al comienzo de su novela «Rabos de lagartija», un tiempo que no es otro que el de su infancia; el de la posguerra española transcurrida en Barcelona.
«He querido aproximar esa época hasta hoy en día con el fin de hacer más cercana la historia, más cotidiana, más palpable, y para ello utilicé el presente en la narración como si las cosas acabaran de suceder. Me parecía que así hacía más próximo y más vivo el relato. De ahí la sensación de que el tiempo no ha transcurrido, de que está suspendido». Verdades, mentiras, sueños y deseos se mezclan en la novela premiada, «un trabajo intensamente trabajado durante años, según dijera Marsé, y que cuenta una historia de penurias materiales, de vencedores y derrotados, de jóvenes que buscan la verdad en una época oscura y hermética.
«Rabos de lagartija» gira en torno a la figura de David, un adolescente que mantiene una relación de amor/odio con su padre, un anarquista al que busca la policía, y de su madre, «La pelirroja», una mujer embarazada que mantiene una relación ambigua con el policía que busca precisamente a su marido. Nacido en Barcelona en 1933, Juan Marsé, de formación autodidacta, está considerado como uno de los escritores «que escriben con el estómago», con un lenguaje directo que huye de la «prosa sonajero» y con una carrera dedicada a la literatura, el periodismo y a la escritura de guiones cinematográficos. Juan Faneca, verdadero nombre del novelista, incorporó a su vida el apellido de Marsé de la familia que le adoptó a raíz de la muerte de su madre en el parto, y cursó estudios elementales hasta los 13 años, cuando se empleó en un taller de joyería para ayudar a su familia, ya que el padre estaba en la cárcel.