Los promotores musicales, un sector que en 2000 generó un negocio de 78 millones de euros (casi 13.000 millones de pesetas), se han agrupado para demandar más y mejores locales para conciertos, carencia que se sufre en Baleares por encima del resto del país, con 23 localidades por cada mil habitantes. Asimismo, la recién constituida Asociación de Promotores Musicales (APM) demandará a la SGAE que reduzca sus cánones en concepto de derechos de autor.
Estas son dos de las muchas reivindicaciones de la APM, presentada ayer en Madrid y que agrupa, hasta el momento, a dieciocho empresas, con una cuota de mercado de aproximadamente el ochenta por ciento de los conciertos que, por iniciativa privada, se organizan en España. Un sector que da trabajo directo a más de 21'000 personas y que contribuye cada año al Producto Interior Bruto con más de 53 millones de euros. Sobre los derechos de autor a la SGAE, el diez por ciento del importe de las entradas, los promotores musicales aseguran que «son mucho más altos que la media europea».