El restaurante La Raspa del puerto de Marina Botafoch, en Eivissa, acogerá a partir de las 19,00 horas del próximo sábado 19 la inauguración de una exposición titulada «Tres mujeres». Tres amigas cómplices y refinadas en sus gustos estéticos mostrarán en un lugar poco habitual para este tipo de manifestaciones sus peculiares creaciones: Sandra Whiteman lo hará con sus joyas en piedras preciosas; Monique Decaudin-le Roy, con sus pinturas sobre porcelana, y Kiki Lagier-Turzi presentará una nueva entrega de sus singulares evoluciones sobre cristal.
Sandra Whiteman nació en el seno de una familia de la alta burguesía argelina, que le transmitió el gusto por el romanticismo eslavo y el barroco. Tras ser fotomodelo para destacadas marcadas ante la cámara de Helmut Newton y David Hamilton, se sintió fascinada por el misterio y la sugerencia de los minerales y las piedras preciosas. Desde 1978 se ha dedicado a la creación de «bijoux-objet», que atrajo la atención de la firma Ungaro (para quien trabaja) y de Burma; mostrándolas también a partir de 1999 en su galería de Saint-Paul de Vence (Francia). París, Bruselas, Londres, Saint Tropez, Montecarlo, Portofino, Marbella o Miami son algunas de las ciudades en las que ha presentado sus joyas artísticas.
La parisina Monique Decaudin-le Roy descubrió Eivissa con su marido en 1973, y a partir de entonces la isla fue para ella un refugio de paz al que acudir para escapar de la trepidante vida de la capital francesa. Apasionada por el arte y la decoración, pronto aprende y mejora su dominio de la pintura sobre porcelana en los Ateliers de la Ville de París y en la casa Chamberlain. Su producción original se desarrolla en servicios de mesa, fuentes, ceniceros, terrinas y objetos de decoración. Decaudin-le Roy trabaja especialmente sobre porcelana de Limoges blanca. Finos pinceles para dar color y forma a unas pinturas que se fijan a 800 grados. En su taller de Cala Carbó es donde la artista se refugia para realizar sus delicadas creaciones inspiradas en motivos que encuentra en sus frecuentes viajes por Tailandia, Birmania y el Àfrica negra. «El arte de la mesa es una de las normas universales de civilización; toda una ceremonia. El refinamiento es algo muy positivo, le da un sabor particular a la vida, al tiempo que puede ser también un arte que nos permite escapar de la trivialidad cotidiana», ha afirmado Monique Decaudin-le Roy respecto a sus creaciones.