La galería Soma de Santa Eulària (edificio Sharq) acogerá a las 20'30 horas de mañana viernes la inauguración de la primera exposición individual en Eivissa de Gabriel Morera, reconocido pintor cuya obra figura en destacados museos como el de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el de Caracas y en notables colecciones privadas de América y Europa. La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 3 de octubre, la forman 24 cuadros, la mayoría al óleo. «Mi pintura le llamo abstracción geométrica en conexión poética con el ambiente», resumió ayer el artista madrileño de nacimiento y balear de ascendencia a este periódico.
Conexión con el ambiente y la atmósfera que ha visto, sentido y respirado desde la infancia, ya que Morera está relacionado familiarmente con Balears. Lo contó así: «Mi familia proviene de estas islas. Mi abuela era de la Casa Esteve de Mallorca, que exportaban a todas partes turrones, chocolates y golosinas; estaba casada con Marroig Bonet, de C'an Marroig de Formentera. Mi prima Marieta Marroig es la última descendiente directa. El primer coche que hubo en la isla fue el de mi abuelo, y las Salinas las fundo el bisabuelo Marroig. La Guerra Civil nos agarró en Formentera, donde desde niño he andado por sus playas», precisó.
Una relación de toda la vida, aunque gran parte de ella la haya vivido fuera, en Madrid, Caracas y Nueva York. «Después de estar casi 40 años en América he vuelto a Europa; por fin he decidido quedarme, no creo que salga más de estas islas. Hace cinco años me instalé en una casita que tenía junto al acantilado de La Mola, que vendí hace dos años, y ahora vivo en Eivissa». «De todas formas, no me he separado nunca de estas islas, y cada ciclo de mi obra ha estado marcado por mis llegadas y mis partidas a ellas», reconoció Gabriel Morera.
Una conexión singular, sobre todo con elementos de su arquitectura tradicional. «Sus formas sugieren formas plásticas. Me baso muchísimo en detalles de arquitectura. Mi inspiración son las hornacinas vacías que hay en muchas iglesias de la isla y en algunas casas payesas. Estas especies de recesos blancos sin nada dentro me parecen misteriosos y maravillosos. A partir de ahí he hecho muchas cajas, cosas con relieve, ensamblajes, construcciones con madera... Es también una referencia a la atmósfera de lo que me rodea, el azul del mar, el aire... Pero en mi obra no hay connotaciones realistas, sino una conexión poética con el ambiente», insistió el artista.
Durante un tiempo, Morera perteneció al madrileño grupo El Paso: «Con Manuel Conde, Feito, Guillermo Delgado, Àngel Luque, Àngel Ramos, Eusebio Sampere... Hicimos exposiciones colectivas en el Colegio de España de París; pero luego me fui a Nueva York y perdí contacto con todo esto. Ahora me siento como el estudiante que comienza de nuevo, con una sensación parecida a la del Ave Fénix», apuntó.
De ese retorno físico y artístico a Europa, a España y a las Isla ya está dando sus primeros pasos. Así, Gabriel Morera ha presentado esta año una exposición individual en el Centre Civil de les Arts Fort Pienc de Barcelona, y ahora la muestra que inaugura mañana en Santa Eulària, donde hace un mes presentó algunas obras junto a otro artista en la Sala Municipal de Cultura. En su trayectoria figuran una veintena de exposiciones individuales y alrededor de 30 muestras colectivas. Numerosas referencias bibliográficas de varios países avalan la talla artística y el valor del legado creativo de Gabriel Morera.