JULIO HERRANZ
El salón de plenos del Consell Insular acogió ayer la lección inaugural del curso 2006-2007 de la UNED, dedicada a «Macabich, historiador», que corrió a cargo del catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Alcalá de Henares, el ibicenco Bartolomé Escandell Bonet. Como complemento del acto, la recepción de la institución acogerá durante toda la semana una exposición bibliográfica de los fondos que la Biblioteca Pública Insular tiene tanto decanonge-arxiver como del propio Escandell.
El reconocido historiador, académico y escritor ibicenco explicó ayer a este periódico que su conferencia sería «algo especial, pues tendrá algunos rasgos de lo que es típico nuestro como catedrático de universidad, que es la elección de cátedra, que tiene otras exigencias; como, por ejemplo, mostrar la lógica del procedimiento expositivo. En lugar de tratar la historia como disciplina narrativa proceder con la historia como ciencia explicativa».
La valoración que Escandell hace de la figura de Macabich como historiador es bien entusiasta: «Es el patriarca de nuestra historiografía y la más genuina personalidad ibicenca del siglo XX. Además, representa lo que en su época se daba en otras latitudes, como la Renaixança de Cataluña; y con su poesía, escrita en gran parte en ibicenco, da carácter literario a nuestra lengua dialectal, con una poesía que es un canto permanente a Eivissa».
Una personalidad «arrolladora, en el sentido de que es muy completa», añadió el catedrático, quien comparó la figura de Isidor Macabich con lo que significó Verdaguer en Cataluña, Llorente en Valencia o Alcover en Mallorca. Una personalidad, pues, indiscutible; ¿pero indiscutida?: «¿Y quién no lo es, desde Jesucristo en adelante. Eso no tiene la menor relevancia. Que digan misa los que no le conocen y simplemente hablan de oídas, o incluso movidos por otras pasiones menos confesables», apuntó Escandell.
El autor de un ensayo en varios tomos sobre la Corona de Aragón defiende con énfasis al Macabich historiador: «Naturalmente; no hay una sola letra que no sea reflejo de una documentación. Otra cosa es que, al no ser historiador profesional, su método de trabajo, su metodología y su estructuración de los materiales tenga, lógicamente, reparos. Pero es fidelísimo a la documentación. Es más, como pertenece a la generación positivista, que sólo permitía manejar hechos, nadie antes que él y nadie después que él ha manejado tal cantidad de documentos, actas notariales, protocolos, testamentos, cartas... lo conocía prácticamente todo», precisó con seguridad Bartolomé Escandell.
Bartolomé Escandell resumió ayer a este periódico la trayectoria de Isidor Macabich como gestor del abundante y rico material historiográfico de Eivissa: «Empezó en 1913 siendo archivero de la Catedral; en 1934 pasó a ser, por nombramiento del Ayuntamiento, el cronista oficial de Eivissa y director del Archivo Municipal; y en 1946 la Academia le hizo académico correspondiente. Por cierto, en 1973 le sucedí yo, y todavía estoy en ello», precisó el catedrático, quien fue alumno de Isidor Macabich cuando éste era profesor en el viejo instituto. «También fue mi director espiritual y mi maestro en ibicenquismo», añadió.
Hasta podría decirse que, en ciertos aspectos, podría considerarse a Escandell como hereu de Macabich. «Bueno, ya como catedrático de universidad, donde serían menos disculpables los errores metodológicos y las técnicas de trabajo», subrayó el intelectual ibicenco, quien también valoró de forma elogiosa los artículos de prensa que Macabich recopiló en dos series tituladas «De nuestra historia»: «Son un tesoro inmenso», afirmó.