J. HERRANZ
El prestigioso y polifacético cineasta británico de origen norteamericano Terry Gilliam (Minnesota, 1940) se ha sumado a la ya notable lista de 'padrinos' que apoyan al Festival Internacional de Cine de Ibiza y Formentera. Así lo puso de manifiesto ayer en la presentación oficial del evento en Eivissa. «Los festivales de cine son absolutamente imprescindibles, ya que Hollywood controla casi toda la distribución mundial, y sólo con iniciativas así se pueden ver películas del resto de los países. Además, encuentro fascinante la estructura de este festival, repartida en siete continentes (América está dividida en dos, y el 'continente perdido' lo formarían las lenguas cooficiales de Estados soberanos)».
Es la primera vez que el actor, director, guionista, dibujante y ex-miembro del legendario grupo humorístico británico Monty Python visita Eivissa. «Nos gusta mucho, parece un lugar mágico. Tenemos amigos aquí y queremos volver. Es más, si me dieran el dinero, me gustaría rodar un film en la isla. No sé cuánto dinero hay aquí, pero me encantaría llevármelo», ironizó con su peculiar sentido del humor, que amplió a esta valoración de los directores del Festival, Xavier Benlloch y Gail Fear: «Hace falta mucho valor para meterse en un proyecto tan ambicioso. Yo estaría horrorizado, desde luego», subrayó.
Los numerosos medios de la isla que acudieron en la otoñal mañana de ayer al hotel Royal Plaza, donde se hizo la presentación, preguntaron sobre las distintas facetas creativas que Gilliam lleva adelante; sobre todo la de director, que es la que más atiende actualmente. Así, ante la pregunta sobre la controversia levantada por su último largometraje, «Tideland», que a unos ha gustado y a otros enfadado, pareció estar encantado de tales reacciones. «Creo que es una de la mejores cosas que he hecho, estoy muy orgulloso de la película. Me encanta que haya reacciones fuertes en la gente, porque no intento dar gusto a todo el mundo, sino hacer lo que me apetece».