P. T.
Más allá de los políticos, quienes tienen el poder de cambiar el entorno en el que nos movemos son los arquitectos. Su trabajo nos rodea a diario sin que, en la mayoría de los casos, le prestemos atención pese a poseer en sí mismo la esencia del cambio o de la continuidad del entorno. Centro del debate en las Pitiüses, esta disciplina, desde Josep Lluís Sert, ha intentado desde diversos ángulos aproximarse al problema arquitectónico y urbanístico de Eivissa y Formentera. Fruto de esa preocupación nació Utopies i Arquitectura, la muestra que el pasado jueves por la noche se inauguró en el Espai Picasso del Col·legi Oficial d'Arquitectes de Catalunya, en Barcelona.
Una veintenta de proyectos, dos decenas de miradas proyectadas arquitectónicamente sobre dos pequeñas islas mediterráneas. Proyectos que abarcan veinte años a través de los proyectos de fin de carrera de arquitectos de distintas generaciones se presentaron en la sala situada en la Plaça de la Catedral sobre lonas en un montaje efectivo que iba acompañado, además, de las maquetas de algunos de los proyectos presentados, que van desde variaciones racionalistas para Cala Llonga, pasando por la reforma del entorno de ses Feixes de Vila o una escuela de Vela y un centro de interpretación de ses Salines en Formentera.
Marc Tur y Marià Castelló son los responsables de esta iniciativa, vista por primera vez en Eivissa, en Can Llaneras, sede del Col·legi Oficial d'Arquitectes de Balears en las Pitiüses, en diciembre de 2005, y que ahora, gracias a su presentación en Barcelona cuenta además con una publicacion que recoge los proyectos que presenta.