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«Por su velocidad y egoísmo, el tiempo de Rossini es muy parecido al nuestro»

Armin Heinemann ultima el montaje para Can Ventosa de 'Il Signor Bruschino', ópera del 'Mozart italiano'

JULIO HERRANZ

El centro cultural de Can Ventosa acogerá los próximos jueves 28, sábado 30 y domingo 31 (21,30 horas) el montaje de Il Signor Bruschino de Rossini que Armin Heinemann presentó con éxito el pasado verano en el Festival de Canet del Mar. El diseñador y arquitecto alemán residente en Eivissa es el responsable de la dirección de escena y el vestuario (Paula's), mientras que la dirección musical corre a cargo de Ricardo Estrada. Las entradas están a la venta en Can Ventosa (9,30 a 13,30 y de 17 a 21 horas), al precio de 18, 28 y 35 euros.

Perfeccionista y exigente, Heinemann se mostró satisfecho de la marcha del proyecto: «Va muy bien; todo está ya montado y el sábado (hoy) tenemos el último gran ensayo en Barcelona. El domingo venimos todos juntos a la isla y partir del lunes haremos los últimos tres días de ensayo intensivo, luces y demás detalles», explicó a este periódico, añadiendo que será el mismo equipo que en Canet, «menos el personaje del comisario, que aquí lo hace el tenor Marcos Lluna».

Responsable de los montajes de La Traviata de Ibiza y de Rigoletto Eivissenc, no hay en Il Signor Bruschino ninguna referencia a la isla. «Porque la obra no se presta a ello. Es cómica, y la referencia a Eivissa me parece más interesante cuando es un drama, que tiene más impacto emocional. Las habrá en la próxima; hay que dar a los aficionados otras posibilidades», precisó el director.

Sin embargo, Armin valoró otros aspectos que pueden interesar al público actual. «El tiempo de Rossini era muy parecido al nuestro; por su velocidad, su filosofía de vida, su egoísmo. Todos metidos como en una máquina que no funciona bien; pero si intentamos arreglarla, se nos va la vida con amargura y al final quedamos frustrados por no haber podido hacer gran cosa en nuestra vida familiar y social».

Así, que la moraleja de la propuesta de Rossini está clara: «Decía que lo mejor es observarlo todo, reírse de todo y disfrutar todo lo que se pueda; porque, en lo fundamental, las cosas no van a cambiar mucho. Por lo tanto es mejor tomarse la vida como la gran comedia de la condición humana y disfrutar de ella», señaló el polifacético creador alemán, admirador del llamado Mozart italiano. «Rossini era así. Trabajó muchísimo y con gran energía hasta los 36 años, cuando se retiró, llevando a partir de entonces una vida estupenda en París y en Londres hasta su muerte, a los 74 años. Se lo montó muy bien».

En esta ocasión, todos los cantantes son de Catalunya, incluido el ibicenco 'adoptivo' Marcos Lluna. El mismo equipo con el que Heinemann tiene la intención de presentar el próximo mes de septiembre en Santa Eulària su montaje de otra gran ópera, La Bohème de Puccini.

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