El Grup d’Ornitologia Balear (GOB) presentó semanas atrás el informe ‘Impactes sobre el treball de la transició ecosocial a les Illes Balears’, elaborado por la Cooperativa Garúa por encargo de la organización ecologista. El informe, como acostumbra a decir Margalida Ramis, portavoz y responsable de campañas del GOB, es una «provocación, una propuesta en positivo». La puesta en funcionamiento de las medidas que describe el estudio, con el consiguiente decrecimiento, transformarían la economía balear de forma significativa en diez años, aunque el turismo sería aún de capital importancia, aunque se reduciría casi en un 50%.
Entre los nuevos sectores que se convertirían en tractores de la economía estarían la alimentación, que se duplicaría, así como la regeneración ecosistémica y la silvicultura, con la consiguiente apuesta por el primer sector. En el mismo sentido, la industria, bajo el paradigma de la producción verde y con técnicas humildes, también se incrementaría de manera sustancial. Sería, de hecho, el segundo gran sector en crecimiento. La reconversión de la economía balear sería muy importante. En todo caso, en 2035 la economía balear continuaría siendo insostenible. Continuaría fundamentándose en el turismo con una actividad de los sectores de la alimentación, la silvicultura o la industria demasiado pequeña. «Desde el GOB decidimos crear un horizonte de esperanza y realizar propuestas en positivo para dejar atrás aquel ‘siempre decís que no’», explica Ramis.
ANTECEDENTES.
La organización ecologista tenía previsto iniciar un año de reflexión colectiva justo antes de la pandemia, pero las reuniones previstas no pudieron celebrarse en persona, aunque sí online. «Diferentes colectivos y entidades preparamos un manifiesto, al que denominamos ‘La vida, al centre’, con un buen número de propuestas de transición ecosocial. Existía la urgencia de definir cómo salir de la pandemia sin caer aún más en la dependencia del sector turístico», asegura. La organización ecologista detectó que la desilusión se iba apoderando de la sociedad, que la esperanza de poder cambiar algo se iba diluyendo. Surgió así la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de Bienestar de las generaciones presentes y futuras.
EL INFORME.
«El informe ‘Impactes sobre el treball de la transició ecosocial a les Illes Balears’ es un paso adelante más. ¿Qué pretendemos? El turismo debe decrecer, necesitamos diversificar nuestra economía, redimensionarla, pero hay que considerar las desigualdades sociales que se han generado. Además, debe también considerarse que tenemos unos límites biofísicos que se han sobrepasado a nivel global, pero también a nivel local. Tenemos un horizonte de disponibilidad de energía y materiales que irán reduciéndose con el paso del tiempo. Estamos en un contexto insular y debemos pensar cómo afrontamos estas cuestiones», asegura.
¿Y si no vivimos del turismo, de qué viviremos en Balears? Es una pregunta típica con la que han interpelado a los ecologistas en multitud de oportunidades. El GOB intenta ahora dar una respuesta coherente. La organización ecologista considera que no se trata solo de una cuestión ambiental, sino que cuenta también con una dimensión social. «Hace falta una transformación del modelo económico. Debemos dialogar con la clase trabajadora. Cuando hacemos alguna movilización contra el turismo y no están los trabajadores del sector en cierta manera estamos fracasando. No podremos lograr un cambio, un decrecimiento, una contención y unos límites si la clase trabajadora no está con nosotros. No debe sentirse amenazada por nuestras propuestas. Entendemos que ecología y movimiento sindical deben estar unidos o no hay transformación posible», afirma.
Luis González Reyes y Adrián Almazan, que tienen un libro titulado «Decrecimiento: del qué al cómo», forman parte de la Cooperativa Garúa. El sindicato LAB había solicitado a la Cooperativa que adaptasen su propuesta económica a la situación del País Vasco. Además, la CGT había realizado idéntica petición, pero referida a Catalunya. De esta manera, desde el GOB realizaron idéntica propuesta para Balears.
Uno de los conceptos desarrollados por el informe del GOB es el de la transición ecosocial. Se trata, en definitiva, de una transformación del modelo socioeconómico. «Tenemos una economía de servicios, que se ha dedicado a la especialización turística. No producimos nada de lo que consumimos. Somos muy vulnerables, puesto que dependemos de un solo sector», indica la portavoz del GOB.
La propuesta de los ecologistas pretende conseguir una transformación del modelo económico. «Queremos avanzar hacia una economía productiva enfocada a producir aquello que realmente necesitamos para sostener la vida en nuestro territorio», sugiere. Balears, explica el informe, tiene ahora una economía de servicios y especulativa. Es decir, fundamentada en turismo y construcción. «¿A dónde vamos? Avanzamos hacia una sociedad cada vez más precarizada, con problemas tan graves como el de la vivienda o la falta de disponibilidad de agua o de tierra fértil para producir alimentos para la gente que vive aquí», señala Ramis.
HORAS DE TRABAJO.
El informe analiza las horas de trabajo de los diferentes sectores en la actualidad y expone su propuesta a diez años vista. Y estudia también el número de puestos de trabajo que tiene cada sector y los proyecta a 2035 en tres escenarios posibles: con una jornada de 40 horas como la actual, con una de 35 horas y con una de 30 horas. En total, con una jornada de 40 horas, en 2022 había 556.405 puestos de trabajo, que pasarían a ser 498.843 en 2035, lo que supone una pérdida de 57.561. Con una jornada de 35 horas, los puestos de trabajo de 2035 serían 570.107, 13.702 más. Finalmente, con una jornada de 30 horas, los puestos de trabajo en 2035 serían 665.125. Es decir, 108.720 más que en 2022 cuando la jornada era de 40 horas.
De esta manera, explica que turismo, construcción, comercio, transporte, finanzas y minería deben perder horas de trabajo en 2035, mientras que sectores como los cuidados remunerados, las administraciones públicas, el ocio o la alimentación, entre otros, ganarían horas trabajadas. En puestos de trabajo, en función de la duración de la jornada, se producirían cambios más o menos significativos en los diferentes sectores. El informe está fundamentado en datos de 2022 cuando, por ejemplo, el número de horas trabajadas en el sector del turismo eran 202.145.346. Era el sector con mayor número de horas remuneradas trabajadas con el 19,83% del total. El informe contempla que las horas trabajadas en el sector del turismo en 2035 sean 104.157.479, un 52% de las que se trabajaban en 2022. Además, las horas trabajadas en turismo pasarán de suponer el 19,83% al 11,40%. De esta manera, ya no será el sector con mayor número de horas trabajadas.
En puestos de trabajo, el informe señala que en 2022 había 110.341 puestos de trabajo, que en una jornada de 40 horas supondría que los empleos pasarían a ser 56.855 en 2035. Es decir, que habría una pérdida de 53.487 puestos de trabajo en turismo. Si la jornada fuera de 35 horas semanales, los puestos de trabajo del sector turístico serían 64.977 con una pérdida de 45.365 empleos. Finalmente, solo se perderían 34.535 puestos de trabajo en 2035 con una jornada de 30 horas, ya que se mantendrían un total de 75.806 empleos en turismo.
Los cuidados remunerados eran en 2022 la segunda actividad, solo por detrás del turismo, con un mayor número de horas trabajadas. Eran en total 183.227.644 horas, que representaban el 17,98% del total. El informe contempla un aumento importante de las horas trabajadas en cuidados remunerados en 2035 para alcanzar las 212.580.517, el 23,26% del total. En 2022, los cuidados remunerados contaban con 100.015 puestos de trabajo, que con una jornada de 40 horas pasarían a ser 116.037 en 2035. Es decir, 16.022 puestos de trabajo más. En el supuesto de que la jornada fuera de 35 horas, los puestos de trabajo ascenderían hasta los 132.614 en 2035, que suponen un incremento de 32.599. Finalmente, con una jornada de 30 horas, los puestos de trabajo en 2035 se dispararían hasta los 154.717, que son 54.701 más que en 2022.
La construcción era el tercer sector en importancia en 2022 con 139.804.744 horas trabajadas, el 13,72% del total. En 2035, las horas trabajadas se reducirían para quedarse en 76.854.576 con un porcentaje sobre el total del 8,41%. En puestos de trabajo, la construcción contaba con 76.313 en 2022, que pasarían a ser 41.951 en 2035 con una jornada también de 40 horas. Es decir 34.361 menos. Si la jornada pasara a ser de 35 horas, los puestos de trabajo serían 47.944, 28.368 menos. Y con una jornada de 30 horas, el sector de la construcción contaría con 55.935 puestos de trabajo, 20.378 menos que en 2022.
Ramis explica que el informe ha analizado los diferentes sectores económicos y cuál ha sido su comportamiento en los diez últimos años. La propuesta del GOB, en la mayoría de los casos, se va a datos que han sido reales no hace tanto tiempo. No es el caso del turismo, aunque el informe pretende ofrecer una propuesta realista. El informe, en definitiva, es una propuesta política. «Entendemos que debe relocalizarse producción y hay que reruralizar. Lo que más necesitamos es producción de alimentos. ¿Cuál es nuestra apuesta fuerte? El decrecimiento del turismo, de la construcción y del transporte. ¿Qué sube? El sector primario, el reciclaje… El turismo lo bajamos casi a la mitad, pero así y todo en el 2035 la economía de Balears sería fundamentalmente turística. En diez años no puede hacerse un giro tan grande como para que el turismo deje de ser fundamental», indica la portavoz y responsable de campañas del GOB. El informe no habla de una posible reducción de plazas turísticas, de hoteles o de visitantes, sino que se fundamenta en las horas trabajadas y los puestos de trabajo. El informe, con jornadas de 40 horas semanales, supone una destrucción importante de puestos de trabajo. La intención del GOB no es solo explicar la transformación de los diferentes sectores económicos, sino que su propuesta es una profunda transformación social.
Ramis explica que hay trabajos no remunerados que han de ser considerados. «Hay muchos trabajos de cuidados que no están valorizados, que no están contemplados. Queremos pensar que hay toda una serie de trabajos que podemos sacar del mercado. Ahora, hay numerosos trabajadores que han de pagar a alguien para que cuide a sus hijos, a sus mayores. Proponemos una jornada de 30 horas de trabajo y tengas tiempo para asumir desde el ámbito doméstico familiar comunitario parte de los trabajos que ahora estamos mercantilizando. Consideramos que podrían generarse puesto de trabajo remunerados dentro del ámbito de los cuidados desde la estructura pública (residencias, escuelas, centros de salud…)», señala. El estudio de la Cooperativa Garúa evalúa también cada uno de los sectores de forma individualizada.
Ramis sostiene que el informe no es una quimera imposible. «No podemos pensar que continuaremos como hasta ahora sin que pase nada. A nivel social, cada día hay más problemas, más gente en riesgo de exclusión, en riesgo de pobreza, con trabajos precarios… Hay una crisis climática más que evidente. En un momento determinado habrá que hacer una reflexión demográfica. No sobra gente. Deberá haber una reestructuración. Y si sobra gente, personalmente tengo claro quien sobra. Sobra quien tiene privilegios por encima de una amplia mayoría social que cada día está peor», asegura Ramis y añade que «el informe no entra en la cuestión demográfica, pero parte del escenario actual. El informe plantea una economía que requerirá menos mano de obra, con menos horas de trabajo. Pretendemos batallar todo el año que viene en el ámbito académico, en el ámbito sindical, en el ámbito del tercer sector… Tenemos una provocación, que debe provocar mucho debate», indica y explica que «el informe no tiene todas las respuestas. No es la solución a todos los males. Es una provocación. Queremos abrir un debate», señala.
La portavoz del GOB y responsable de campañas aboga por un cambio radical. «Basar una economía en traer extranjeros a pasar el tiempo y consumir recursos es una locura. ¿Cuál es la solución? Que vengan menos y paguen más. Hay una cuestión de justicia social, que debe ser considerada», indica. Finalmente, Ramis es contundente al explicar que no está en absoluto de acuerdo con la posibilidad de que lleguen menos turistas, pero paguen más. «Quiero menos turistas, pero que no solo los ricos puedan venir a hacer turismo. ¿Por qué no podemos tener un turismo social? ¿En estos hoteles de cuatro o cinco estrellas, los trabajadores cobran cuatro o cinco veces más?», argumenta.