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Treinta años de un modelo que cambió el rumbo de Sa Plaça

En 2025 se han cumplido tres décadas de la concesión del servicio a la sociedad Mercado del Claustro. Cada año pasan por este recinto del centro de Maó casi dos millones de personas

Fue en 1994 cuando se decidió afrontar la remodelación del mercado del Claustre por parte del Ajuntament de Maó con una transformación integral

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Construido hace más de tres siglos, el Claustre del Carme, conocido popularmente como Sa Plaça, acoge desde hace 130 años un mercado de pequeños comerciantes, payeses y productores de la ciudad y alrededores ubicados debajo de sus columnas y sus ménsulas. Sa Plaça se configuró desde sus orígenes como nexo de unión entre el puerto y la ciudad, cuando las mercancías llegaban por mar y subían hasta este enclave del centro histórico.

El año pasado conmemoraba treinta años de la concesión del servicio del mercado de Sa Plaça a la sociedad Mercado del Claustro, una decisión que marcó un punto de inflexión en su historia reciente y que explica, en buena medida, el mercado que hoy conocen mahoneses y visitantes. No fue solo una operación administrativa ni una fórmula de gestión más sino una apuesta por un modelo colectivo, singular y valiente, que permitió salvar un espacio histórico y adaptarlo a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

TRES DÉCADAS.

Fue en 1994 cuando se decidió afrontar la remodelación del mercado del Claustre por parte del Ajuntament de Maó con el objetivo de modernizarlo y transformarlo en un centro comercial, construyendo también un aparcamiento subterráneo de 218 plazas para adaptarse a los nuevos hábitos de compra que estaban haciendo huir a los clientes hacia las grandes superficies. Alrededor del interior claustro se fueron organizando por zonas los puestos tradicionales del mercado convencional junto a un anillo de locales comerciales diversos e incluso un supermercado de 1.200 metros cuadrados situado en la planta inferior. Las carnicerías, por ejemplo, se colocaron en el ala este de acuerdo a las exigencias sanitarias de refrigeración mientras que los puestos interiores se diseñaron con una estructura metálica ligera como pequeños contenedores de vidrio desvinculados de la estructura del edificio pero siguiendo el ritmo de las pilastras.

La remodelación supuso una inversión de más de cuatro millones de euros de fondos públicos que incluyó una gestión del espacio en forma de concesión durante 75 años a las personas que habían regentado hasta el momento el mercado. En este contexto, un grupo heterogéneo de paradistas, muchos de ellos verduleros, carniceros o comerciantes de toda la vida, decidió asumir la gestión directa del equipamiento a través de una sociedad que, desde su origen, se concibió con una filosofía de entidad sin ánimo de lucro para que todo lo que se generase pudiera revertir en el propio mercado, en mejoras, mantenimiento y en promoción. Un modelo pensado inicialmente para pervivir durante 75 años que ha acabado demostrando una notable capacidad de resistencia y adaptación donde conviven el producto fresco, la restauración, el comercio, la cultura y la vida cotidiana.

ACTIVIDAD.

Las cifras ayudan a dimensionar el impacto real del mercado en la ciudad tal y como explica su gerente, Vero Mullor. A lo largo de 2025, por el Mercat des Claustre han pasado 1.835.413 personas, una afluencia que lo sitúa como uno de los equipamientos más transitados de Menorca. Solo en los meses de verano, julio y agosto, se superaron las 225.000 y 254.000 visitas respectivamente, mientras que el mes de junio registró 182.000 personas y septiembre otras 209.000. El mercado cuenta actualmente con 42 paradas activas, de las cuales dieciocho corresponden a alimentación, siete a restauración y diecisiete a otros usos como ropa y complementos, además de un supermercado en la planta baja bajo la franquicia Carrefour Express y diversos servicios.

Más de 100 personas trabajan de forma directa en Sa Plaça, un dato que refuerza su papel como motor económico y generador de empleo estable en el centro urbano. A esta actividad cotidiana se suma una intensa programación cultural que promueve una empresa externa que organiza diversos conciertos que se celebran en el recinto y que han atraído este último año a más de 64.000 personas, consolidando el mercado como un espacio híbrido donde la economía local y la cultura conviven de forma natural.

INVERSIÓN.

Mantener vivo un espacio histórico de estas características exige inversión constante. «Solo en 2025, se han destinado 87.000 euros a actuaciones de mantenimiento y mejora, centradas especialmente en la renovación de la señalética, la modernización de los lavabos o la digitalización de servicios», comenta la gerente. En los últimos dos años, la inversión acumulada supera los 240.000 euros, con el apoyo de ayudas públicas que han alcanzado los 40.000 euros. Entre las actuaciones más recientes destaca la reforma integral de los baños, inaugurados a finales de junio, concebidos como espacios mixtos, inclusivos, adaptados para personas ostomizadas y de uso gratuito para los clientes pero que también son una fuente de ingresos que en 2025 han reportado 19.000 euros.

Integrantes del Mercado del Claustre en su participación en el último congreso en Valencia.

Una intervención que no solo mejora la experiencia del visitante, sino que responde a una visión contemporánea de servicio público y accesibilidad. «El mercado ha apostado también por la tecnología como herramienta de gestión. La instalación de cámaras de conteo de personas, la digitalización del aparcamiento y la implantación de planes de residuos y sostenibilidad forman parte de una estrategia que busca combinar tradición y modernidad sin estridencias», afirma Vero Mullor.

COMUNIDAD.

Uno de los grandes retos según explica la gerencia, es mantener la cohesión interna de un espacio tan diverso. «Cuando alguien entra aquí, no solo asume su propio negocio, sino una responsabilidad colectiva», resumen desde la gestión. Esa pedagogía constante es clave para que el modelo funcione y para que el mercado no se convierta en una simple suma de intereses individuales. La recuperación del concepto de mercado de proximidad, especialmente tras la pandemia, ha reforzado este enfoque. Desde 2021, Sa Plaça ha vuelto a situarse como un punto de referencia para la compra cotidiana de alimentos frescos durante todo el año, con negocios que apuestan por un concepto claro, calidad y arraigo local.

CONECTADOS.

Lejos de mirarse el ombligo, el Mercado del Claustro ha entendido que el futuro de los mercados tradicionales pasa también por el trabajo en red. En 2025 se ha impulsado la creación de la Federación de Mercados de las Illes Balears, junto a equipamientos como l’Olivar, Santa Catalina, Pere Garau, el Mercat de Llevant o el Mercat de Sóller, y se ha dado el paso de integrarse en la Confederación de Mercados Tradicionales de España (Metrae). Esta implicación ha permitido participar activamente en foros estatales sobre modelos de gestión, dinamización y modernización.

El pasado mes de noviembre, el Congreso de Mercados Tradicionales celebrado en Valencia puso sobre la mesa muchos de los desafíos que afrontan estos espacios en toda España. «En 2026, Balears acogerá por primera vez este congreso en Palma, un reconocimiento al trabajo realizado y una oportunidad para situar la experiencia menorquina en el centro del debate», explica Vero Mullor. Treinta años después de aquella concesión que cambió el rumbo de Sa Plaça, el Mercat des Claustre sigue demostrando que la gestión colectiva, el arraigo y la capacidad de adaptarse al tiempo presente no solo son compatibles, sino necesarias. En un contexto de consumo acelerado y espacios cada vez más homogéneos, Sa Plaça continúa siendo un lugar donde pasan cosas.

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