¿Qué tendrá que ver una subida del precio del petróleo para que los bancos experimenten un retroceso en las bolsas? Realmente, no hay una relación directa entre subida de petróleo y subida de costes, que sí hay en otras, como las aerolíneas que analizaba aquí la semana pasada. Pero sí le afecta, y mucho, de forma indirecta: siguiendo con el ejemplo anterior, las aerolíneas son clientes de bancos. Realmente todos los sectores son sus clientes, ya sea de financiación, de inversión o de asesoramiento en operaciones corporativas. Y eso hace que ante una situación económica global incierta como la actual, los beneficios de la banca puedan quedar deteriorados. Son un activo muy cíclico, porque buena parte de sus clientes lo son: se pedirá menos financiación porque se hacen menos compras, parte de la financiación ya dada puede ser impagada, sus clientes invierten menos y sus propias inversiones (la banca tiene mucha inversión propia en deuda y acciones cotizadas y no cotizadas) pueden bajar de valor.
Un ejemplo claro, aunque no tan importante para los números de la gran banca (sí de alguna más pequeña): los TPVs de los comercios tienen menos transacciones si la economía va mal. A todo esto se unen ciertas tensiones que ha habido en grandes fondos americanos: varias entidades como JP Morgan, Morgan Stanley o Blackrock, por ejemplo, están limitando reembolsos de sus clientes en fondos de deuda privada o bien han rebajado la valoración de estos fondos.
Antes que la gente se asuste, no hay problema en ningún fondo «normal» que tenga un inversor en su banco o gestora de fondos, estoy hablando de fondos que invierten en préstamos a empresas. Estos préstamos no cotizan, por lo tanto no son líquidos, y es totalmente normal que en determinados casos el inversor no pueda vender. Aunque sea así, no deja de causar cierto revuelo porque se produce en el momento que se produce: el mundo tiene miedo a una crisis provocada por el petróleo y a unas inversiones en Inteligencia Artificial, con resultados inciertos, cada vez mayores. De hecho, el «símbolo» de estas tensiones vino por las valoraciones de Blue Owl sobre sus carteras que invierten en deuda de tecnológicas.
Dicho esto, hay dos factores positivos para el sector. El primero es evidente: esta guerra está provocando que tipos de interés en secundario (Euribor, tipo hipotecario en EEUU…) estén repuntando (es un tema a profundizar) lo que genera más márgenes a la banca. El segunda es que la situación es muy diferente a 2007-2008: sus balances son muy sólidos y tienen poca competencia. Muestra de ello es como se calentó el año pasado la OPA de BBVA a Banco Sabadell, cómo se está empezando a calentar éste la de Unicredit a Commerzbank o cómo BNP Paribas ha recuperado su cotización tras los riesgos reputacionales por financiar a Zambia.
En definitiva, muchas dudas sobre el sector: ¿es un simple recorte en un sector que había subido mucho?, ¿es una señal de alerta ante subidas previas exageradas?, o incluso ¿es un adelanto a una crisis provocada por las subidas del petróleo? La clave, como siempre, es ser muy selectivos y tener una cartera bien diversificada. Y estar siempre atentos.