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Toni Gomila: «Debemos evitar que toda Mallorca sea zona urbana»

El polifacético Toni Gomila, convertido en un referente intelectual, no duda en analizar el turismo. Explica que el alquiler vacacional no es la solución a los grandes problemas y aboga por la limitación

Gomila, manacorí y Sant Antonier, considera que es un “peligro terrible” la opción que tienen todos los propietarios de convertirse en hoteleros. | Foto: Aina Ambrosio

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Mallorca necesita referentes. El polifacético Toni Gomila se ha convertido en un intelectual, en un actor con criterio, en un observador de la realidad que es capaz de emitir su parecer sobre las cuestiones de mayor actualidad. El turismo forma parte de la vida de los mallorquines y Gomila ha tratado la cuestión en numerosas oportunidades. De hecho, ‘Rostoll cremat’ abordaba en profundidad la cuestión. Y el pasado jueves día 26 se estrenó en el Teatre Principal de Palma ‘L’enemic’, una obra que el dramaturgo y director José Martret ha adaptado del drama político de Henrik Ibsen. Gomila es profundamente Sant Antonier, un defensor acérrimo de la cultura popular, del mundo rural de Mallorca, de la lengua...

En noviembre de 2018, entrevistado con motivo del estreno de ‘Rostoll cremat’, decía usted que «o sobran turistas o falta espacio». ¿Ya lo sabe?
No lo he resuelto aún, sino que lo he complicado aún más. Creo que cuando hablamos de turismo tenemos la tendencia de meter en un mismo saco demasiadas cuestiones. Deberíamos diferenciar entre la industria turística y el negocio de las segundas residencias. Lo que hace veinte o treinta años era gestionar el turismo, hoy es gestionar todo este alud de millonarios que se han apoderado de Santa Catalina, de varias barriadas de Palma y de diferentes lugares de la part forana. Es uno de los temas que más me preocupa, incluso más que la cuestión estrictamente turística. Además, hoy todos los propietarios tenemos la opción de convertirnos en hoteleros. Es un peligro terrible. Una parte del turismo se ha convertido en una gran inversión de fondos que compran viviendas para dedicarlas al alquiler turístico. Antes, teníamos grandes núcleos turísticos y ahora está todo mucho más disperso. Eso, ha provocado un sustancial incrementos de la movilidad en vehículos particulares, tanto de turistas como de empresas que dan servicio a estas residencias de alquiler.

En muchas oportunidades he escuchado asegurar que el alquiler turístico era una forma de redistribuir la riqueza, que servía para que los beneficios del turismo no fueran siempre para los mismos.
Tenemos tendencia a funcionar con una frase, pero no la analizamos en profundidad. Es cierto que el alquiler turístico redistribuye una cierta riqueza, pero las segundas residencias y el alquiler turístico han provocado un incremento desorbitado en el precio de la vivienda, a la que los residentes ya no pueden acceder. El alquiler turístico no es la solución a los grandes problemas de Mallorca. Yo nunca había visto a tanta gente durmiendo en la calle, o en infraviviendas, alquilando una habitación… No creo que para el conjunto de la sociedad sea útil el alquiler vacacional.

Entonces, ¿debería prohibirse?
Debería regularse.

Ya está regulado.
Debería regularse más. ¿Cuál es el límite? Tengo la sensación de que nadie aplica reglamentos y políticas en función de unos estudios o un análisis serio. Podemos hablar de lo que queramos, pero mientras estamos ampliando el aeropuerto. ¿Para qué?

Pues hay que limitar, restringir más.
¿Qué significa no poner límites? Todo es limitado. Si no tuviéramos límites seriamos Dios.

¿Qué hay que limitar? ¿El número de turistas, plazas hoteleras y de alquiler vacacional?
Todo. El nivel de riqueza que tenemos ahora es el mismo que teníamos hace 30 años.

Y es posible que, incluso, hayamos retrocedido.
Los trabajadores de los hoteles, aunque con muchos sacrificios, antes podían acceder a una vivienda en propiedad. Ahora, hemos regresado a aquellos trabajadores emigrantes que debían dormir en el hotel porque no tenían posibilidad de alquilar una vivienda. Hemos ido hacia atrás. ¿Cuál es la solución? No lo sé. Tenemos una presión migratoria brutal. Deberíamos enviar determinados turistas al norte de África para desarrollar aquellos países. El turismo es una herramienta de desarrollo…

En ‘L’enemic’, la alcaldesa decía que el balneario había traído el progreso, había dado valor a la propiedad y había desaparecido el paro.
Y yo decía que había vuelto al pueblo para crear el balneario, para curar, para que viniera gente de todo el mundo para conocer nuestro pueblo, mejorar su salud y aprender de ellos, crecer como ciudadanos. El desarrollo mental de la gente de Mallorca con el turismo fue brutal, puesto que conocimos música nueva, costumbres diferentes… Crecimos socialmente.

Parece claro que a Mallorca no puede venir todo el mundo a alquilar vehículos.

Hemos de montar un transporte colectivo. Para ir al centro de Alaska has de ir en un autobús colectivo. Hemos de limitar. Es imprescindible poner límites.

No es cierto, entonces, eso de que el turismo es progreso, da valor a la propiedad y hace desaparecer el paro.
En un momento inicial, con una sociedad subdesarrollada, sí. Ahora ya no. En mi casa, a fora vila, estamos rodeados de viviendas de alquiler turístico y yo estoy ofreciendo paisaje a unos vecinos que solo vienen a llevarse el beneficio económico. No puede ser que la parcela mínima para construir sea de 14.000 metros. De ninguna manera. Debemos evitar que toda Mallorca sea zona urbana. Hace 15 años que estrenamos 'Acorar'. Las explotaciones de cerdos que han cerrado son muchas. La Coca Cola la traemos de fuera; la leche, también… Hay que preguntarse quién gobierna en esta tierra. Días atrás salía un titular que advertía que Bruselas no quería que se limitara el alquiler vacacional. ¿Por qué Bruselas ha de decidir qué hemos de hacer aquí? Como es posible que el Consell promocione la ‘Ruta de pedra en sec’? Es una barbaridad. ¿Por qué quieres llenar la Serra de Tramuntana de excursionistas?

¿Y nuestra cultura?
Si tu miras mi familia, mis abuelos tenían seis hermanos, ocho… Los descendientes somos muchos menos, pero todos con casas. En todo caso, estamos en recesión social.

¿Parece que la culpa es de la baja natalidad?
No. Todo se suma. Tenemos una presión de gente rica que compra territorio y vivienda, que necesita servicios. Necesitamos mano de obra, que viene del sur… Necesitan vivienda. Tenemos dos caminos: o la resignación o la autoestima. Y la autoestima no va veo por ninguna parte.

Pues hemos de resignarnos. Hemos de aceptar que hemos perdido, que nuestra cultura se perderá…
No, nos hemos resignar.

Pero usted decía que no ve la autoestima.
La hemos de crear. En el pregón de las Fires i Festes que hice en el 2012 decía que no teníamos que encerrarnos en nuestro gueto, que debemos salir.

Entonces, entiendo que no está todo perdido.
No está todo perdido. Aún no.

En ‘L’enemic’, la moderación pasa por cobarde.
La moderación es interés.

¿Hemos de ser moderados?
No podemos serlo.

Entonces, hemos de ser radicales.
No. Hemos de ser claros. Y firmes. Para mí, la palabra radical tiene unas connotaciones violentas que no son positivas. No hay que buscar el enfrentamiento. Hay que tener la mano extendida. En Mallorca, hay gente de Mallorca y mallorquines. Son dos conceptos diferentes. Yo, quiero invitar a ser mallorquines. Creo que aún hoy todos los elementos representativos son de la cultura mallorquina tradicional. Por ejemplo, cerramos las calles por las procesiones. Hemos de desterrar la maldad. Y en Vox, por ejemplo, solo veo maldad. Nada más. No construirán nada. Es la incoherencia máxima. Defender construir en fora vila y la sociedad de cazadores es una gran incoherencia. Tenemos una clase dirigente, tanto derechas como izquierdas, muy mediocre.

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