Fue en 2016 cuando abrió el Cap Vermell Grand Hotel Mallorca, en aquel momento con el nombre de Park Hyatt. Toni Mir es el CEO de un emblemático establecimiento propiedad de una sociedad vinculada a la familia real de Qatar. Mir es un entusiasta de su trabajo, un apasionado de la gastronomía y un trabajador incansable. «Cap Vermell, con el paso de los años, se ha convertido en un destino gastronómico. En todo caso, Cap Vermell cuenta con muchos otros atractivos. Somos un destino de lujo», explica Mir.
El emblemático hotel, que abrió con el nombre de Park Hyatt, recrea un pueblo tradicional mallorquín en cuánto a la arquitectura y la disposición de las áreas comunes, que se encuentran ubicadas alrededor de la plaza. Las habitaciones serían las diferentes casas del pueblo.
El establecimiento cuenta con un total de 142 habitaciones, de las que 14 son suites. Además, Cap Vermell dispone de dos grandes suites presidenciales. La atención personalizada y un servicio exquisito forman parte del ADN del establecimiento, que apuesta por el lujo sin tapujos.
Alemania y el Reino Unidos son los principales mercados emisores de Cap Vermell, situándose a continuación Corea del Sur, de dónde arriban numerosas parejas en viaje de novios, especialmente en temporada baja. Estados Unidos y España completan la lista de los mercados emisores más importantes. Una de las características fundamentales del complejo es la alta cantidad de clientes repetidores, que viajan desde su residencia habitual hasta Mallorca para pasar unos días en Cap Vermell.
La estacionalidad continúa siendo uno de los grandes problemas de Cap Vermell. La temporada ha conseguido prolongarse en los últimos años, aunque abrir todo el año parece hoy una quimera. «No podemos luchar contra la falta de aviones. En Palma, los pequeños hoteles boutique han conseguido ganar la batalla de la estacionalidad, pero nosotros somos muy grandes y necesitamos volumen», argumenta Mir. En Cap Vermell, como en tantos otros establecimientos de Balears, la Semana Santa marca el inicio de la temporada, mientras que el final llega al acabar octubre, si bien las villas y el Country Club no cierran.
El complejo no es solo el Cap Vermell Grand Hotel Mallorca con toda la oferta gastronómica que lleva aparejada. Cap Vermell cuenta también con doce lujosas villas construidas. «Hay tres villas que son nuestras. Y podemos llegar a construir hasta 70 en toda la urbanización», indica Mir. Es decir, que Cap Vermell tiene por delante un desarrollo importante que requerirá una fuerte inversión.
La propiedad puede optar por realizar la inversión e iniciar la construcción de las villas, vender los solares, pero Mir tiene clara cual es hoy por hoy la intención de la propiedad. «Nuestra idea es que, llegado el momento, se venda todo el proyecto. El comprador deberá desarrollar toda la urbanización. En nuestro plan de negocio inicial teníamos previsto construir nosotros las villas, pero nos hemos replanteado la situación. Queremos hacer una venta y que el nuevo propietario haga la inversión necesaria para acabar todo el desarrollo previsto», asegura.
Mir tiene claro que la venta no será inminente, pero descarta completamente que sea a largo plazo. «Nuestra intención es vender todo el complejo en un tiempo máximo de dos años. Ha de ser un inversor cualificado, puesto que el proyecto cuenta con componentes muy diversos y estamos en un mercado muy competitivo», señala. Cap Vermell forma parte de la extensa oferta de lujo de Mallorca. Distinguirse no es tarea fácil, puesto que la competencia, además de numerosa, es de gran calidad.
Toni Mir, en este aspecto, destaca su apuesta personal por la figura del anfitrión. «El anfitrión nos hace especiales», manifiesta, convencido de la bondad de sus propuesta. «En el lujo, confundimos con demasiada frecuencia el servicio excelente con la hospitalidad real. Y no es lo mismo. Durante años, en la industria hotelera hemos perfeccionado procesos, estándares y protocolos hasta rozar la excelencia técnica. Pero en ese camino hemos corrido el riesgo de alejarnos de lo más importante: la conexión humana. Es ahí donde nace la figura del anfitrión. Llevo trabajando en esta figura y desarrollando la filosofía del anfitrión en la industria hotelera desde el año 2013. En realidad, tal y como lo entiendo, un anfitrión no gestiona estancias, gestiona emociones. No espera a que el cliente pida, se anticipa. No se limita a cumplir estándares, sino que debe interpretar personas. En Cap Vermell Grand Hotel nos propusimos implementar esta filosofía en el año 2022 como una forma de diferenciarnos. Y creo que acertamos. De hecho, este año, celebrando el décimo aniversario de la apertura del hotel, hemos decidido dar un paso más. Hemos reforzado la figura del anfitrión y, a día de hoy, contamos con dos profesionales que encarnan perfectamente este concepto: Tomeu Llull y Daniel Mingorance», asegura Mir, que pone en valor la decisión adoptada de situar la función del anfitrión dentro del departamento de calidad. «El anfitrión es quien está más cerca del cliente, quien escucha sus opiniones sin filtros, quien percibe matices que ningún informe refleja. Es de lógica que esté integrado en el departamento de calidad», señala.
Mir defiende con vehemencia la bondad de la figura del anfitrión, de la personalización. «Somos artesanos del trato. Entiendo el lujo hoy en día como la personalización de la estancia. Y el anfitrión cumple con esta función», explica y añade que «estamos corrigiendo pequeños errores casi en tiempo real». Y acaba indicando convencido que «el lujo pasa por especializarnos en todos y cada uno de nuestros clientes». Uno de los valores de Cap Vermell es la discreción. De hecho, ha acogido a numerosos ‘famosos’ cuya estancia en la isla no ha trascendido.
GASTRONOMÍA.
La oferta gastronómica de Cap Vermell es importante, si bien no es, ni mucho menos, el único atractivo del complejo. «Contamos con un magnífico spa orientado hacia los tratamientos corporales, masajes, un centro de wellness… Disponemos de una camilla de sales de cuarzo, de las que hay muy pocas en España y que sirve para un tratamiento especialmente beneficioso para las articulaciones. Además, disponemos del Country Club, que es nuestro club social para el cliente del hotel, para los propietarios de las villas y para la gente de Capdepera. Cuenta, por ejemplo, con seis pistas de pádel, además de un gimnasio muy completo», indica.
El restaurante Voro, que capitanea el chef Álvaro Salazar, el buque insignia de la oferta gastronómica del establecimiento. Cuenta con dos estrellas Michelin y tres soles de la Guía Repsol. Es el único restaurante de Balears con dos estrellas Michelin y un claro aspirante a la máxima distinción. «Voro es nuestra bandera, nuestra palanca de enganche. A nivel reputacional sitúa a Cap Vermell en el mapa, especialmente porque somos los únicos de Balears con dos estrellas. Conseguir la tercera sería un hito histórico, puesto que ningún restaurante de las islas lo ha conseguido. Es nuestra máxima ambición. Álvaro tiene talento y el equipo tiene compromiso, que es un valor muy difícil de conseguir. Además, el hotel tiene una llave de la guía Michelín», asegura Mir, que denota su orgullo por el restaurante.
Voro es prestigio y lujo, pero no es un buen negocio. «Numéricamente, tenemos una pérdida muy asumible en Voro, pero nos aporta mucho. En todo caso, un restaurante con dos estrellas Michelín, desde el punto de vista estrictamente económico, es muy complicado que sea rentable», argumenta el CEO de Cap Vermell. Voro, que cuenta con 26 trabajadores, tiene lleno siempre, si bien su oferta es de 24 comensales por noche. «A partir de junio vamos a abrir de lunes a viernes y los fines de semana estaremos cerrados. Al cliente gastro tanto le da el día», asegura Mir, que explica también que «el fin de semana lo vamos a guardar para eventos privados dirigidos al mundo empresarial. De momento, y hasta junio, abrimos de martes a sábado».
El menú degustación de Voro cuenta este año con 24 platos, que son 24 bocados. Pues bien, explica perfectamente el nivel de complejidad de la oferta culinaria saber que para el menú de este año son necesarias un total de 240 elaboraciones diferentes. En todo caso, la oferta gastronómica de Cap Vermell no se circunscribe a Voro, sino que cuenta con diferentes propuestas. Este año, coincidiendo con el décimo aniversario del establecimiento, la propuesta culinaria ha sido renovada.
El restaurante Villa Sofía capitaliza la nueva oferta de esencia mediterránea. La filosofía culinaria del Villa Sofía se remonta a la simplicidad y la autenticidad. Otro de los restaurantes de Cap Vermell es Bravo, de esencia puramente española. Es el lugar en el que se reinterpretan platos típicos de la gastronomía española. La decoración es muy castiza y el nombre se debe a que es una palabra reconocida internacionalmente. Además, el toro es la imagen del restaurante.
Un año más, Cap Vermell contará con el pop-up de Roka, uno de los mejores restaurantes del mundo de cocina japonesa. La búsqueda de los proveedores más adecuados no fue tarea fácil en el año de su debut, puesto que en el restaurante japonés el nivel de exigencia es máximo. Su llegada al complejo turístico en 2021 sirvió para situar a Cap Vermell en el mapa del lujo. La pandemia, entre otras muchas dificultades, provocó la cancelación del contrato con Hyatt. «Habíamos nacido como Park Hyatt y el lanzamiento de Cap Vermell necesitaba un impulso al que Roka contribuyó. Desde entonces, ha venido cada año con gran éxito», explica Toni Mir, CEO de Cap Vermell.
La oferta gastronómica del complejo turístico se completa con el restaurante Hedonist, ubicado en el Country Club. Es la propuesta más healthy y está orientada fundamentalmente a los usuarios del gimnasio.