Síguenos
Hoy es noticiaEs noticia:

La trenza

|

Estaba sentada en el aeropuerto, esperando a que la azafata nos llamase para el embarque. Cuando de repente, me fije en una pareja. Una pareja muy muy joven. Ella llevaba un jersey rosa pálido, y él era casi un niño. Estaban juntos, de una manera muy especial. Él, de repente, le acaricio el pelo e inicio el difícil acto de peinarle una trenza a su amada. Digo amada, porque cada uno de sus gestos así lo denotaba. Como si de una diosa se tratase, ella empezó a ladear su cabeza. El cogió el pelo largo y ondulado, empezó e intentó dividir en tres partes aquel largo cabello. Se reían ambos, y casi me delato yo misma con una simple sonrisa. El seguía intentando trazar esta trenza difícil de conseguir, labor complicada -decía. Cogió un trozo más ancho, luego un trozo más estrecho de pelo con un trazo vertical. Al fin consiguió trazar todo el cabello hasta el final. Ella se reía y él de manera muy suave y singular utilizaba sus deditos para ir trazando la trenza. Seguramente era la primera trenza que hacía. Lo más sorprendente de todo ello, era su concentración.

Y me llevo a pensar que «cuando hacemos algo con amor, estamos concentrados», nos emocionamos, dejamos fluir todo lo que llevamos dentro. Fluir haciendo una actividad. Son pocos los que las tareas de su trabajo, les proporcionan esa maravillosa experiencia.

En psicología, fluir (o estado de Flow) es el concepto acuñado en 1975 por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi para describir un estado mental de concentración plena, disfrute y rendimiento óptimo en el que la persona pierde la noción del tiempo. Ojalá todo el mundo pueda sentir esto, la importancia de este sentimiento de «fluir» como algo sorprendentemente grato que nos permite crear, innovar, disfrutar con nuestra tarea. Para ello, es esencial generar entornos donde se fomente este proceso de fluir. Aquellos diseñados para facilitar la inmersión total, la concentración profunda y la motivación intrínseca. Se caracterizan por mantener un equilibrio perfecto entre el nivel de desafío de la tarea y las habilidades de la persona. Seguramente con poco ruido, temperatura adecuada, con mobiliario cómodo ergonómicamente hablando. Además, lugares donde aparezcan olores agradables y colores suaves, que estimulen nuestra creatividad y nos den confort. Lugares ordenados, limpios, frescos donde podamos ir trazando nuestras ideas como si de la construcción de una trenza se tratase, y sobre todo que nuestra tarea se construya con «el mismo mimo y cuidado» que ese enamorado aprendiz de peluquero.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto