Los Premis Emprèn en Rural han llegado este año a su cuarta convocatoria con el propósito de reconocer iniciativas capaces de generar nuevas oportunidades en el entorno rural de Menorca. Impulsados por la Associació Leader Illa de Menorca en el marco del programa Terra d’Oportunitats de CaixaBank, los galardones han distinguido proyectos muy diferentes entre sí, pero unidos por una misma idea de demostrar que la actividad vinculada al territorio también puede renovarse, adaptarse a los nuevos tiempos y abrir caminos de futuro.
Uno de los proyectos reconocidos es ‘De la mar a sa taula’, la nueva pescadería del municipio de Es Castell impulsada por Esther Monti y su marido, José Pons, que ha incorporado una solución pionera en el sector pesquero insular en la necesidad de adaptar un oficio de toda la vida a los nuevos hábitos de consumo y en la voluntad de hacer compatible una actividad exigente con la vida familiar.
LOCKERS.
La pescadería mantiene su venta directa al público en el Carrer Sant Jaume, con horario de mañana, pero con la particularidad que el cliente puede encargar el producto por WhatsApp, especificar cómo lo quiere preparado, pagarlo online y recogerlo más tarde en unas taquillas refrigeradas. El sistema funciona mediante un código QR y permite conservar el pescado en frío hasta el momento de la recogida, sin colas y sin depender estrictamente del horario comercial. Para una actividad marcada por la frescura del producto, la logística y la inmediatez, el cambio supone una pequeña revolución.
«Nos hemos amoldado para poder conciliar con la familia y compaginarlo con el sistema locker», explica Monti, madre de cuatro hijos y emprendedora en un sector donde el relevo generacional no resulta sencillo. Su caso demuestra que la innovación también puede ser una herramienta para sostener los oficios, hacerlos más viables y evitar que actividades tradicionales queden arrinconadas por falta de adaptación. «No se trata de sustituir la relación de confianza de la pescadería de siempre, sino de ampliarla con una fórmula más flexible, pensada para quienes trabajan por la mañana, no pueden esperar o prefieren organizar la compra con antelación», detalla.
El proyecto mantiene, además, una conexión directa con el mar, ya que parte del pescado, procede de la barca Ets Al·lots, de José Pons, pescador de artes menores con base en Es Castell. «Desde pequeño me he dedicado a pescar. En mis inicios tuve una pescadería hace más de 30 años y aquí estamos», recuerda. El resto del producto se completa con pescado procedente de Sa Llotja de Maó, lo que permite ofrecer variedad sin perder el vínculo con el producto local y de proximidad. La temporada, como ocurre siempre en la pesca, condiciona el ritmo de trabajo. En primavera y otoño suele haber más pescado, mientras que en otros momentos la actividad se orienta más hacia la langosta, con jornadas que empiezan de madrugada y dependen del estado de la mar.
Pero ‘De la mar a sa taula’ no se limita a vender pescado, sino que, además, incorpora una dimensión experiencial muy poco habitual en Menorca a través del turismo pesquero, en una de las únicas licencias que existen para llevar a cabo esta actividad. José Pons ofrece la posibilidad de acompañarle durante una jornada en la barca para conocer de cerca cómo se trabaja en el mar. Quienes participan salen de madrugada, ven el trabajo de la pesca y regresan a mediodía con una idea mucho más clara de lo que implica llevar pescado fresco a tierra. Para el visitante, es una experiencia auténtica que reivindica una forma de divulgar un oficio donde la trazabilidad es muy importante para el consumidor.