Rodrigo Fitaroni, CEO de MarSenses Hotels & Homes, es un hombre peculiar. Camarero hasta el 2019, defiende con solvencia los derechos de los trabajadores y ha sabido traducir en hechos su apuesta por la mejora de las condiciones de trabajo. Además, forma parte del colectivo LGBTIQ+ y es un reconocido activista de la causa. Tan valiente como contundente, Fitaroni acudió el pasado 26 de julio a la manifestación convocada por ‘Menys turisme, més vida’ contra la masificación.
El pasado 26 de julio tuvo lugar en Palma una manifestación masiva contra la masificación turística. Una de las reivindicaciones de los convocantes es la necesidad de poner límites. ¿Está de acuerdo?
Es evidente que hay que poner límites, orden y sentido común. Hemos llegado a un punto en el que es necesario adoptar medidas de diferente tipo. Hablando de plazas turísticas está claro que no se pueden aumentar. Hay que parar. Y es también claro que no puede haber más coches en la isla. No hay infraestructuras para soportarlos. De igual manera, parece obvio que no podemos continuar vendiendo viviendas a no residentes extranjeros. Hay que poner límites y hacerlo ya.
Entiendo que está de acuerdo con el planteamiento de los convocantes a la manifestación.
Yo también estuve. En la manifestación había gente nuestra. Había ejecutivos, trabajadores que no consiguen comprarse una casa o que pasan dificultades para llegar a final de mes.
¿Por qué fue a la manifestación?
Era una cuestión de sentido común. Yo estoy en contra de la masificación turística. No estoy en contra del turismo y nunca lo voy a estar, pero creo que no lo estamos haciendo bien. Y me refiero al ecosistema turístico, no solo a los hoteleros. Las instituciones tienen un gran responsabilidad. Yo no estoy en contra de los hoteleros. Es evidente que tenemos un problema de turistificación. Y debemos abordarlo. Me siento responsable de los problemas de mis trabajadores. En MarSenses intentamos poner las personas en el centro.
Definitivamente, Mallorca está masificada.
Nosotros hace ya mucho tiempo que detectamos una serie de síntomas que apuntan a la existencia de graves dificultades. No creo que sea un problema de la actividad turística, sino de la forma de gestionarla. Cada vez que nuestra actividad no contempla los daños que puede ocasionar tenemos un problema. Y es lo que está pasando ahora. Estamos pagando las consecuencias de las decisiones adoptadas hace treinta años. Es un problema generado por el conjunto del ecosistema turístico, que forman hoteleros, turoperadores, compañías aéreas, las instituciones públicas… Estamos llegando a un punto en el que los síntomas son cada vez más evidentes, más pronunciados. Ha llegado el momento de hacer autocrítica. Es importante mirarnos a nosotros mismos y pensar qué responsabilidad tengo yo de lo que está pasando. No solo es culpa de los hoteleros, pero también es culpa de los hoteleros. Evidente. Todos somos culpables. Como industria turística, todos tenemos nuestra parte de responsabilidad. La culpa también es mía.
"Es evidente que tenemos un problema de turistificación»
¿La solución es decrecer?
Podemos decrecer en número de plazas sin bajar los ingresos.
¿Pero hay que decrecer en plazas?
Si es necesario, hay que decrecer en plazas turísticas.
Pero no solo los hoteles, también el alquiler vacacional. ¿No?
El alquiler vacacional funciona por unidades. Sería muy injusto que yo como hotelero, que tengo 200 habitaciones, provoque que una persona que solo tiene una casa vacacional la tenga que perder. Debería estudiarse para que no paguen justos por pecadores.
Algún mal intencionado seguro que pensará que sois partidario de prohibir nuevas plazas turísticas porque ya tiene las suyas.
Precisamente, nosotros tenemos dos propiedades en las que no podemos iniciar las obras porque no hay plazas turísticas. No pasa nada. Hay que pensar en el bien común. ¿Qué debemos de bajar todos dos habitaciones en cada hotel? Pues lo hacemos.
¿Hay que prohibir el alquiler vacacional?
No. Para mí, no. Si está ordenado y regulado, no debe desaparecer. Debe erradicarse el ilegal, evidentemente. Extinguir las plazas, como quiere hacer Barcelona, me parece perjudicar a los de siempre. Es de poca justicia social. No estoy hablando de grandes tenedores. Estoy hablando de gente normal. Deben tenerse en cuenta muchos factores.
¿Y el alquiler vacacional en plurifamiliares?
No debería existir.
¿Considera que el alquiler vacacional sirve para redistribuir los ingresos del turismo?
En parte, sí. Estamos en un punto en el que debemos ordenarnos como sociedad. Vemos la fiebre, pero no sabemos qué está pasando.
¿Y si el problema fuera que sobra gente?
No hay paro. Y es muy complicado encontrar trabajadores para el campo. Parece que no sobra gente.
¿Y turistas?
El problema no es que sobren turistas en Mallorca. Son el culpable más fácil para el problema que estamos sufriendo. Si yo no puedo acceder a una vivienda, si no llego a final de mes, si no puedo ir a la playa… los turistas son los culpables. La realidad es que falla toda la gestión conjunta del turismo. Buscamos un culpable. Y en demasiadas oportunidades culpabilizamos a los turistas o a los inmigrantes. Es muy fácil buscar un enemigo en común. Pero volviendo al decrecimiento, si es necesario estoy dispuesto a perder habitaciones, pero vamos a decrecer todos de forma equitativa. Un hotel que tiene diez habitaciones no debería bajar ninguna. No hay que bajar plazas de forma igualitaria, sino de forma equitativa y justa. No hay medidas mágicas. Son decisiones que deben ser consensuadas entre todos.
"El alquiler vacacional, si está ordenado y regulado, no debe desaparecer»
Pero las desigualdades sociales van en aumento.
Es así. Basta mirar el incremento que ha experimentado el precio de la vivienda.
¿Y el alquiler vacacional tendrá una parte de culpa?
Todos somos responsables. Todos tenemos nuestra parte de culpa.
Concretemos, ¿qué hay que hacer?
En primer lugar, eliminar el cortoplacismo. Hemos de repensar lo que es el beneficio. Estamos acostumbrados a presentar las cuentas anuales, que son consideradas el termómetro del devenir de una empresa, pero han de considerarse muchas otras cuestiones para evaluar el comportamiento de una sociedad. Hay cuestiones como la reputación, que es muy difícil de medir. Contar con una buena plantilla de trabajadores es un valor importantísimo. Hoy se está hablando mucho sobre absentismo, falta de motivación y siempre queremos culpabilizar al otro. Debemos tener claro que los trabajadores son fundamentales. No podemos tener una industria sin empleados.
¿Cómo lo arreglamos? ¿Han de trabajar menos horas? ¿Cobrar más?
Todos nuestros empleados trabajan 37,5 horas a la semana. Además, todas las camareras de pisos y los empleados en cocina trabajan 32 horas si tienen más de 58 años, cobrando lo mismo.
"Si es necesario, estoy dispuesto a decrecer, pero todos y de forma equitativa»
¿Es rentable económicamente que sus empleados cobren más y trabajen menos horas?
Todo depende de como mires y analices las cosas. Se puede gastar más, pero es muy importante que los trabajadores se sientan cuidados. Nosotros tenemos un absentismo menor al 5%, muy por debajo de la media del sector.
Cuidar al trabajador también es ofrecer un trabajo estable durante doce meses al año.
La luchar contra la estacionalidad es una cuestión en la que debemos continuar mejorando. Es evidente que no hacemos todas las cosas bien. No puede cambiarse todo de forma radical. Es necesario ir poco a poco, de forma paulatina. Hay que profundizar en el conocimiento de las personas, de nuestros trabajadores, de nuestros clientes.
Hemos de dejar de contar turistas para hablar de valor. Ahora, los hay que pregonan que los turistas de mayor calidad consumen más recursos.
¿Qué es la calidad? ¿Cómo defino la calidad? Cuando hablamos de calidad turística, ¿A qué me estoy refiriendo? No es lo mismo un cliente de gran poder adquisitivo que un cliente de mayor calidad. ¿Qué calidad? ¿Humana? ¿Social?
Hablamos de valor, de dinero.
Entonces no es calidad, estamos hablando de clientes con más dinero. ¿Qué queremos? ¿Más dinero?
Se supone que la calidad va asociada al servicio que ofreces al cliente.
¿Calidad para quién? Para el cliente. Y la persona que lo sirve no merece calidad. ¿La calidad del cliente debe estar por encima de la calidad del territorio y de las personas? Esta es la clave.
¿Cuál es su apuesta?
El equilibrio entre las personas (trabajadores, proveedores, comercio local, vecinos…). Hoy existe una clara desconexión. No se ni quiénes son mis vecinos.
Esto son buenas palabras, pero poco más.
No. Esto es la lógica. No se trata de ser bueno, sino que se trata de no ser idiota. ¿Por qué? Porque yo dependo de las personas. Yo no trato a mis trabajadores bien por buenismo, ni por ética. Desde el punto de vista empresarial es rentable. MarSenses nació en un contexto muy complicado, pero hemos ido mejorando. ¿Por qué? Porque hemos tenido a la gente de nuestro lado, porque las personas se involucraron. Hemos mejorado e incluso doblado la facturación y los beneficios han comenzado a aparecer. Las cuentas anuales son ahora más bonitas. Esta todo construido desde la base de las personas. ¿Lo estamos haciendo todo bien? No. Estamos haciendo lo que podemos con las herramientas que tenemos. No puedo decir ahora mismo que soy la mejor empresa. Sería una falta de respeto para con mis trabajadores decir que yo los trato bien. Si ellos no tienen para comprar una casa, si tienen dificultades para llegar a final de mes, yo, como empresa, no les estoy tratando bien.
"Yo no trato a mis trabajadores bien por buenismo, ni por ética»
MarSenses paga más de lo estipulado en el convenio de hostelería.
Es así.
¿Por qué?
Ajustamos el sueldo al incremento anual del IPC. Y lo hacemos desde 2021. Ahora mismo pagamos un 2,5% por encima del convenio. Además, todos los trabajadores de la empresa tienen un plus de 100 euros de forma lineal.
¿Un plus anual?
No. Es mensual. Son cien euros cada mes.
¿Y la propietaria qué dice?
No todo puede ser ahorrar a cuenta del trabajador. ¿Le va mal a la propietaria? No. En ocasiones hay un problema de avaricia, que no existe en MarSenses. Eso de que cuánto más tiene, más quiere no está vigente aquí. ¿Cuánto ha de tener un hotelero para ser feliz? Cuando tu me has preguntado si estoy dispuesto a perder plazas por un beneficio común... ¿Qué dije? Que sí. Estoy dispuesto a bajar los beneficios de la propiedad para el beneficio común.
¿Todos tus trabajadores hacen menos horas?
Sí.
¿Sin contraprestaciones?
Sin ningún tipo de contraprestación.
"Yo soy miembro del colectivo. Hemos trabajado para la visibilización»
Hace ya unos meses, MarSenses recibió el Premio Arcoíris 2026 del Ministerio de Igualdad.
Los premios Arcoíris son para activistas, para personas y nosotros fuimos la única empresa galardonada. En los dos últimos años hemos hecho bastante activismo en favor del colectivo LGTBIQ+. Yo soy miembro del colectivo. En primer lugar, hemos trabajado para la visibilización. En mi caso, soy un hombre gay. Lo normalizo en el entorno laboral. No pretendo llamar la atención. Es para que toda aquella gente que está dentro del armario o que tiene miedo de hablar sobre su orientación sexual o su identidad de género en el ámbito laboral pueda desarrollar su actividad laboral con total normalidad. Es una forma de decirles que aquí están bien, aquí tienes un ambiente seguro, aquí puedes ser tu mismo. Casi un 70% de las personas LGTBI están dentro del armario en el ámbito laboral. Nosotros, como empresa, nos posicionamos públicamente en contra de los discursos de odio. El premio reconoce nuestro posicionamiento en los últimos años.
¿Crecerá MarSenses a corto o medio plazo?
Queremos crecer, pero no a cualquier precio. Tenemos nuestro código ético y un comité formado por ocho personas que analiza las inversiones.