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Belén Escarrer: «El nivel de auto exigencia es muy alto»

La estudiante mallorquina se ha graduado en Cambridge en una carrera interdisciplinar que engloba Economía, Ciencias Ambientales y Derecho. No descarta dedicarse al servicio público en un futuro

Belén Escarrer Puerto ha realizado prácticas en Azvalor, Meliá y la consultora inmobiliaria Savills.

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Belén Escarrer Puerto (2005) se ha graduado en Cambridge en Derecho, Economía y Medio Ambiente. Y lo ha hecho con excelencia, tras tres años de duro esfuerzo y múltiples sacrificios. Ha conseguido el título con honores de primera clase (First-Class Honours), la máxima calificación académica que se puede obtener en el Reino Unido. Ha sido la número 9 de 70 y ha obtenido dos reconocimientos académicos: El Jeffrey Switzer Prize, por obtener el mejor resultado de su promoción en Planning Policy and Practice, y la distinción de College Scholar, que reconoce a los estudiantes que se encuentran entre el 25% con mejores resultados académicos del College.

¿Por qué Cambridge?
La formación británica ha estado muy presente en mi vida desde pequeña. De hecho, en Mallorca estudié en un colegio inglés. De esta manera, acudir a una universidad en Inglaterra es muy común en muchos estudiantes de mi colegio. Estudiar en una universidad como Cambridge era un sueño, precisamente por la historia y el prestigio de la institución: una de las universidades más antiguas del mundo, por la que han pasado científicos, humanistas, premios Nobel, políticos y grandes figuras de distintos ámbitos. Cambridge es una oportunidad para dedicar unos años a aprender, profundizar en lo que te interesa y formarte rodeada de personas excepcionales.

¿Cómo fue el proceso para poder entrar?
No se aplica directamente a la universidad, sino a uno de los treinta college que existen y que están repartidos por toda la ciudad. Yo apliqué y conseguí entrar en el Sidney Sussex. No puedes vivir en tu propia casa, sino que has de estar obligatoriamente en un college. Tener buenas notas del colegio es un primer paso indispensable. Personalmente, y así se me ha inculcado en la familia, el nivel de auto exigencia es muy alto. El entorno de Cambridge también la genera, puesto que estás rodeada de personas con un nivel de motivación, capacidad y compromiso muy alto. La auto exigencia es personal, pero Cambridge crea un entorno en el que esa exigencia se vuelve casi inevitable. Conseguí once matrículas de honor y un sobresaliente, por lo que estoy muy satisfecha. Las predicciones de segundo de bachiller son también de alto valor. La carta de presentación, con la que aplicas en cinco universidades diferentes, es el plazo previo para poder acceder a las dos entrevistas finales que realiza la universidad.

¿Y no hay ningún examen?
En mi grado, no.

Y conseguiste entrar en Economía, Derecho y Medio Ambiente.
Sí. Mi carrera se llamaba Land Economy, pero ahora, después de mucho tiempo y una larga tradición, ha cambiado de nombre. Estudiamos planificación urbanística, políticas públicas relacionadas con impuestos sobre la tierra, geopolítica, derecho constitucional… Es un grado muy interdisciplinar.

¿Y con constantes evaluaciones?
No. De hecho, solo teníamos exámenes a final de curso y podríamos decir que los importantes llegaban al finalizar tercero, el último curso. Eso sí, teníamos ensayos de forma constante. Nos habíamos de leer toda una serie de artículos académicos respecto a una determinada cuestión y debíamos hacer un ensayo explicando nuestro parecer. Cada semana teníamos dos o tres ensayos, que comentábamos en una tutoría. Nos reuníamos con un profesor o un estudiante de doctorado especializado en la materia y comentábamos el ensayo. La exigencia la pones tú, pero yo tengo un altísimo nivel de exigencia. De hecho, todos los compañeros y yo misma preparábamos los ensayos de forma concienzuda.

¿Y ahora qué?
Voy a hacer un máster en la London School of Economics. Es un MiM, Master in Management, de gestión de empresa. Me apetece tener mayores conocimientos del mundo empresarial y tener un poco de vida urbanita. Es un año.

¿Y al acabar el máster?
He hecho prácticas en tres lugares muy distintos, pero que me han ayudado a conocer mejor tras ámbitos muy diferentes. Hice unas prácticas en Azvalor, un fondo de inversiones a largo plazo que tiene a Álvaro Guzmán como director. Aprendí muchísimo y no descarto esta área para el futuro. El segundo año hice unas prácticas en la empresa de la familia (Meliá Hotels International) como todos los miembros de la tercera generación. Y este año he estado durante dos meses en la consultora inmobiliaria Savills. Tengo que decidir aún si me enfoco en temas inmobiliarios o financieros.

¿Con la idea de trabajar en Londres?
Ahora estoy aplicando a trabajos en diferentes sectores. Haber ido a una buena universidad no es suficiente. Es evidente que tienes una magnífica base de partida, pero debes superar las pruebas de acceso. Todo va con mucha antelación. Son muchos los compañeros que quieren acabar en el sector financiero, en las mismas tres o cuatro empresas. Da igual que sean economistas, ingenieros o hayan estudiado historia del arte.

¿Tú también?
Sí, aunque sea durante unos años. El sector financiero es una gran escuela de aprendizaje. El sistema educativo en Inglaterra es muy diferente al español. En España estudias una carrera pensando dónde nos va a llevar. En Inglaterra, estudias tres años pensando qué quiero aprender, aunque no tenga nada que ver con lo que voy a hacer más tarde. No descarto dedicarme de alguna manera al servicio público, algo muy frecuente en el Reino Unido entre los estudiantes de grandes universidades británicas. Ahora estoy aplicando para trabajar en Londres, aunque sea unos años. Después, me gustaría volver a España, a Madrid concretamente. Y en un futuro más lejano, volver a Mallorca.

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