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Los ‘closings’ como reclamo turístico de Eivissa

Las fiestas de cierre reúnen hasta 35.000 personas en un fin de semana y culminan una temporada marcada por el atractivo internacional, sus grandes DJ y un público dispuesto a pagar más

El principal atractivo es que en pocos días puedes disfrutar de los mejores artistas del planeta. | Foto: MARINA BAEZA

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Los closings han dejado de ser simplemente las últimas fiestas del calendario de las discotecas ibicencas para convertirse en una atracción turística en sí mismos. Durante unos pocos días, Eivissa concentra a algunos de los principales nombres de la música electrónica internacional y atrae a visitantes que se desplazan expresamente a la isla para verlos. La patronal Ocio de Ibiza prevé entre 30.000 y 35.000 asistencias en rotación por las diferentes discotecas el fin de semana oficial de los cierres (10 y 11 de octubre), si bien días antes las principales fiestas ya han ido celebrando sus propias fiestas de clausura de temporada. La cifra refleja el peso que este último tramo de la temporada mantiene dentro de la actividad de ocio de la isla y su capacidad para generar desplazamientos cuando el verano turístico encara su recta final.

El fenómeno se enmarca, además, en una transformación más amplia del negocio de la música electrónica en Eivissa. En este punto es preciso recordar el informe elaborado por MIDiA Research y presentado por Mark Mulligan durante el International Music Summit Ibiza 2026, que se celebró el pasado mes de mayo y que sitúa en 160 millones de euros los ingresos por venta de entradas en la isla durante el año pasado. El estudio ya apuntaba a un cambio en los hábitos de consumo detectado el año pasado: aunque el volumen de eventos ha descendido, la rentabilidad de cada uno de ellos ha aumentado. El público reduce la frecuencia de sus salidas, pero incrementa el gasto en cada experiencia, favoreciendo propuestas de mayor valor añadido, producciones más ambiciosas y servicios exclusivos como las zonas VIP.

Los closings, precisamente, encajan en esa transformación. Son acontecimientos concentrados en pocos días, con grandes artistas, una programación capaz de convertir una fiesta concreta en el motivo principal del viaje a Eivissa y sin importar los precios de las entradas para acceder, que en algunos casos pueden alcanzar hasta los 200 euros o más.

GRANDES DJ.

Para José Luis Benítez, gerente de la patronal Ocio de Ibiza que aglutina a las principales discotecas, una de las claves de esta capacidad de atracción está precisamente en la concentración de artistas. El visitante, según explica, cada vez tiene más claro qué DJ quiere ver, en qué discoteca y en qué jornada, como si se tratara de un concierto o un festival.

La posibilidad de reunir en pocos días a buena parte de la élite de la música electrónica constituye, a su juicio, una característica difícil de encontrar fuera de la isla de Eivissa. «En una semana, en Eivissa puedes ver a nueve de los 10 mejores DJ del mundo. Eso solo lo tenemos nosotros; no existe en ninguna otra parte del mundo», afirma con rotundidad Benítez. La afirmación resume uno de los principales activos del modelo ibicenco: la música no actúa únicamente como entretenimiento para el turista que ya se encuentra en la isla sino que puede convertirse, precisamente, en la razón para viajar hasta ella. Miles de personas se desplazan expresamente para asistir a determinadas fiestas y disfrutar de sus espectáculos.

Los closings concentran esa capacidad de atracción en el tramo final de la temporada. Durante unos días, las principales discotecas vuelven a situar a Eivissa en el centro de la agenda internacional de la música electrónica. La despedida de la temporada representa para el sector mucho más que el cierre de unos establecimientos. Es también el último gran momento del calendario de las discotecas después de unos meses en los que la actividad ha vuelto a demostrar la capacidad de Eivissa para atraer público internacional a través de su oferta musical.

Los precios de entradas son elevados, pero no cae la demanda.

Benítez considera que las perspectivas para estos últimos días son «muy buenas». Aunque las reservas de última hora dificultan establecer todavía un resultado definitivo, el comportamiento de las ventas permite al sector esperar «unos grandes closings» y, como mínimo, unos resultados similares a los del año pasado. Los cierres ponen así el punto final a un ciclo que comienza con los openings. Si aquellas primeras fiestas anuncian el inicio de la temporada de ocio, los closings representan su despedida. Entre ambos extremos, las discotecas desarrollan una programación que mantiene a Eivissa vinculada durante meses a la música electrónica.

El gerente de Ocio de Ibiza destaca, además, el comportamiento registrado en septiembre, que califica de «espectacular». El público que llega en esta parte final de la temporada presenta también un perfil diferente al de los meses centrales: según explica, tiene mayor edad y mayor poder adquisitivo. «Es el último suspiro», resume Benítez. El balance provisional de la temporada de discotecas apunta a un escenario muy próximo al del año anterior. El comienzo del verano estuvo marcado por cierta incertidumbre y el propio sector contemplaba la posibilidad de que la llegada de público fuese menor. En este sentido, la valoración que realiza Ocio de Ibiza al aproximarse el cierre oficial de la temporada 2026 en la mayor de las Pitiüses es positiva. La previsión apunta a una ligera reducción en el número de visitantes, pero sin que esa disminución se traduzca en una caída equivalente de los ingresos. «Un poquito menos de gente quizá sí que ha habido, pero casi con el mismo volumen de ingresos», resume Benítez.

La evolución encaja con la transformación que identifica el informe de MIDiA Research del IMS. El sector afronta un escenario en el que el número de acontecimientos puede ser menor mientras aumenta el valor económico de cada experiencia. El visitante concentra más gasto en determinados eventos y busca propuestas que justifiquen ese desembolso. En este contexto, los grandes cierres adquieren especial relevancia. La concentración de artistas, la dimensión de las producciones y la posibilidad de acceder a experiencias diferenciadas en un único fin de semana convierten determinadas fiestas en acontecimientos por los que el público está dispuesto a desplazarse.

LOS HOTELES.

La capacidad de los closings para atraer visitantes también tiene consecuencias sobre otros sectores turísticos. La presidenta de los hoteleros pitiusos, María Costa, señala que estas fiestas constituyen un factor relevante para la ocupación, especialmente en Eivissa ciudad y Platja d’en Bossa. «No podemos negar que los closings son un factor importante a la hora de hablar de ocupación hotelera», según explica. El efecto es menor en otras zonas, como Sant Miquel o Sant Joan, donde el perfil del visitante es diferente. Aun así, la actividad generada por las fiestas de cierre forma parte de un octubre que mantiene distintos argumentos para atraer turistas.

Costa recuerda que también existe un visitante que elige estas fechas por las temperaturas más suaves y unos precios más asequibles que durante los meses centrales del verano. A ello se suma el turismo deportivo, con acontecimientos como la Vuelta a Ibiza, la Vuelta Cicloturista y el maratón, que atraen perfiles diferentes. Estos eventos contribuyen, según la patronal hotelera, a prolongar la actividad turística en los extremos de la temporada, especialmente durante mayo y octubre. La temporada 2026 encara así su recta final en la isla de Eivissa con unas perspectivas que el sector del ocio nocturno considera positivas. Las cifras definitivas todavía están pendientes, pero todo parece apuntar que el sector del ocio nocturno en Eivissa, como mínimo, alcanzará los buenos resultados de 2025.

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