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La bisutería menorquina resiste transformándose

El sector mantiene 34 empresas y alrededor de 400 empleos directos mientras adapta su producción a series más cortas y nuevas formas de comercialización para poder sobrevivir

Stand de la firma menorquina Barba-Rossa en la feria Bisutex de Madrid celebrada en septiembre.

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La industria bisutera menorquina continúa reduciendo dimensiones, pero mantiene buena parte de su capacidad productiva y busca adaptarse a una transformación profunda del mercado. Actualmente, en Menorca quedan 34 empresas vinculadas a la bisutería, los componentes, los servicios y otras actividades relacionadas, que generan alrededor de 400 empleos directos. Un tejido formado en buena medida por pequeñas empresas, micropymes y autónomos que tratan de encontrar su espacio frente a la competencia asiática, el encarecimiento de los materiales, el cambio generacional y unos compradores que ya no actúan como hace apenas una década.

«Estamos resistiendo y transformándonos», resume el presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Bisutería, Accesorios y Complementos (Sebime), José Moreno. Un diagnóstico compartido por la gerente de la entidad, Carme Lozano, que pone el acento en la necesidad de adaptarse «a los nuevos sistemas de empresa, los nuevos mercados, los nuevos compradores y las nuevas formas de comprar y fabricar».

MENOS PIEZAS.

El incremento del precio de las materias primas, y especialmente el impacto del encarecimiento del oro sobre determinados acabados y baños, está impactando en la cuenta de resultados de este ejercicio, ya que ha obligado a actualizar tarifas. La consecuencia es una facturación similar a la del ejercicio anterior, pero con una pérdida de ventas. «Si facturamos lo mismo y hemos tenido que subir los precios quiere decir que estamos vendiendo menos piezas», explica José Moreno. Una situación que también termina presionando los márgenes empresariales. La evolución de las exportaciones refleja una situación parecida.

En 2025, el valor total de las exportaciones españolas de bisutería aumentó ligeramente, un 3,32 por ciento respecto a 2024, mientras que el peso de los productos enviados al exterior descendió entre un 10 y un 11 por ciento. Un comportamiento que apunta igualmente a un menor volumen de producto comercializado, aunque con un mayor valor económico. En Balears, por su parte, el valor de las exportaciones registró un crecimiento cercano al 40 por ciento. En cuanto a países, Francia continúa siendo el principal mercado internacional, seguido de Portugal e Italia, mientras que Alemania ha perdido peso durante estos dos últimos años.

Estados Unidos también presenta mayores dificultades por la incertidumbre comercial, los costes de participación en ferias y el escenario derivado de los aranceles. A todo ello se añade otro competidor menos visible, las grandes cadenas de moda, que concentran cada vez una mayor parte del consumo de accesorios y bisutería mientras desaparecen pequeños establecimientos especializados que tradicionalmente formaban parte de la cartera de clientes de los fabricantes menorquines.

Vanderly, otra de las firmas menorquinas que acudió a Bisutex.

COMPONENTES.

A pesar de la pérdida de tejido empresarial, Sebime estima que Menorca continúa concentrando alrededor del 70 por ciento de la fabricación española de componentes y fornituras para bisutería. «Lo que queda principalmente en Menorca son empresas de componentes», señala Moreno.
En este sentido, el relevo generacional es una de las principales amenazas porque buena parte de las empresas son estructuras pequeñas cuyo conocimiento productivo, comercial y técnico descansa en una o dos personas. «Cuando se va el gerente o el encargado, muchas veces se va también buena parte del conocimiento de la empresa», advierte Moreno.

Existen programas públicos para facilitar el relevo, aunque desde Sebime reconocen la dificultad de trasladar este tipo de iniciativas a una industria donde buena parte del saber se adquiere durante años dentro de la propia fábrica. También quedan en Menorca empresas dedicadas a producto acabado, pero son menos numerosas y, en muchos casos, corresponden a pequeños diseñadores o marcas con tienda propia. Esta especialización constituye precisamente uno de los principales activos del sector, cuyo conocimiento técnico acumulado, la capacidad para producir series pequeñas y la proximidad con el cliente, permiten competir en un mercado en el que hacerlo exclusivamente por precio resulta imposible.

En este sentido, la competencia asiática también ha evolucionado porque la industria china e india ha mejorado sus acabados con unos costes difíciles de igualar y a ello se suma la expansión del acero inoxidable, un material más económico y de gran resistencia que ha ganado peso como base de las creaciones frente a materiales tradicionales como el latón o determinadas piezas de fundición.

BAJO DEMANDA.

Uno de los cambios más profundos en toda esta transformación del sector bisutero insular se ha producido en la relación con los compradores. Durante años las empresas diseñaban una colección, preparaban el muestrario y acudían a una feria para venderla. Hoy el proceso funciona prácticamente al revés. «El comprador llega a la feria sabiendo lo que quiere», explica Moreno. Las tendencias circulan mucho más rápido y las empresas aprovechan las ferias para escuchar al cliente, conocer qué referencias busca y adaptar posteriormente su producción. Las ferias siguen siendo imprescindibles, pero han dejado de ser aquel espacio en el que se cerraban grandes pedidos en pocos días. Ahora sirven fundamentalmente para mantener contactos y recoger información que posteriormente se convierte en trabajo dentro de las fábricas.

Además, los propios canales de venta están cambiando a gran velocidad porque en las ferias internacionales, empiezan a verse vendedores que retransmiten en directo a través de redes sociales, muestran las piezas desde el propio estand y reciben pedidos prácticamente en tiempo real. Otro efecto de la transformación ha sido la caída drástica de las unidades fabricadas por modelo. Donde antes un cliente podía adquirir varios centenares de unidades de una misma referencia, ahora puede encargar 25 unidades de varios modelos diferentes hasta completar el pedido. «O te adaptas o no vendes», resume el presidente de Sebime.

Representantes de Govern Balear, Consell Insular de Menorca y Ajuntament de Maó en Bisutex.

En paralelo también están apareciendo en Menorca nuevos diseñadores, marcas digitales o negocios que comercializan prácticamente toda su producción a través de internet y las redes sociales. Empresas con una estructura mínima que concentran sus esfuerzos en la creación, la marca y el marketing y externalizan buena parte de la fabricación. Para Sebime, este nuevo modelo también representa una oportunidad, ya que «son proyectos que necesitan precisamente la capacidad productiva, la maquinaria y el conocimiento de los fabricantes menorquines», detalla Moreno.

PARÍS, MILÁN Y MADRID.

En toda esta transformación, el calendario ferial continúa siendo una herramienta fundamental para mantener abiertos los mercados nacionales e internacionales. El pasado mes de septiembre las empresas menorquinas han participado en tres citas importantes del calendario como son Bijorhca París, Fashion & Jewels de Milán y Bisutex Madrid. El cambio de fechas a consecuencia del Gran Premio de Fórmula 1 de Madrid, ha permitido recuperar Milán después de unos años en los que coincidía con Bisutex y obligaba a los fabricantes a escoger entre ambos mercados.

Además de estas tres grandes citas, Sebime tiene previsto organizar acciones complementarias, como un showroom en Barcelona durante los meses de mayo o junio destinado principalmente a acercar las empresas a compradores catalanes que no siempre se desplazan hasta Madrid. «Nuestro principal reto es mantener el reconocimiento de una industria basada en la calidad y el servicio al mismo tiempo que adaptamos nuestra forma de producir y vender», señala José Moreno. Para poder realizar todo este esfuerzo ferial, la asociación cuenta con un convenio de 70.000 euros con el Consell Insular de Menorca que facilita la participación empresarial en acciones internacionales. El Govern Balear también dispone de programas para apoyar la renovación de maquinaria y líneas productivas, mientras que este año como novedad, el Ajuntament de Maó ha incorporado ayudas destinadas a compensar parte de los costes de transporte de los muestrarios.

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