La alianza entre Ramón Freixa y Joan Costa, cuarta generación de la saga familiar Platé, nace con el objetivo de elevar la gastronomía del hotel Cala Saona con un proyecto a largo plazo que se convertirá en referente del mediterráneo balear cada temporada.
Ramón Freixa, cocinero catalán con dos estrellas Michelin, es un enamorado de Formentera donde lleva más de 15 años veraneando. Por su parte, la familia Platé, originaria de la isla y dedicada a la hostelería desde 1922, buscaba dotar a su emblemático complejo hotelero de una oferta culinaria auténtica inspirada en los sabores, la cultura y el ecosistema.
Con el aterrizaje de Freixa en el hotel Cala Saona, este destino de Formentera que invita a la absoluta desconexión se enriquece en dos momentos clave: el mediodía y la noche a través de su cocina mediterránea que dialoga con el paisaje y la esencia del territorio. Será un lugar de peregrinaje para comer frente al mar con unas vistas y una luz hechizantes; y para cenar abrazados por el atardecer, la calma y la belleza de una atmósfera envolvente. Una propuesta accesible tanto para huéspedes como no alojados del hotel, enclavado en uno de los lugares más bonitos de Baleares.
El prestigioso Ramón Freixa inaugura temporada 2026 en el hotel Cala Saona (Formentera)
dirigiendo una nueva propuesta con dos conceptos y espacios diferenciados, inspirados
en el entorno natural, el ritmo de la isla, el producto local y la mirada contemporánea que
define la cocina de Freixa:
• Restaurante Cala Saona Ramón Freixa (mediodía)
• Sol Post Ramón Freixa (noches)
Restaurante Cala Saona Ramón Freixa es un chiringuito de playa ilustrado frente al mar que conecta con el territorio ofreciendo el mejor producto bajo la interpretación de Freixa. El lujo de lo auténtico, la temporalidad y los orígenes.
Ubicado en un enclave privilegiado con vistas directas a la cala, el restaurante abre a mediodía y propone una experiencia gastronómica relajada, luminosa y profundamente conectada con el paisaje que invita a disfrutar sin artificios con una cocina de producto que eleva el concepto: cuidada selección de materias primas, especialmente pescados, mariscos y productos locales, con la técnica justa para ensalzar los sabores. La carta combina recetas tradicionales del litoral y de las islas con una ejecución refinada, donde la brasa, las frituras limpias y los aliños equilibrados son protagonistas.
Preparaciones como la langosta a la parrilla, las espardeñas a la brasa o el carabinero con sobrasada muestran una cocina pura. El mar… gallo San Pedro, cabracho o rodaballo se ofrecen en elaboraciones clásicas (a la sal, a la espalda, al horno). Los arroces —como el arroz seco con gamba, butifarra y pulpo o el arroz de bogavante azul— consolidan una cocina de fondo y fuego.
Para finalizar, repostería como la ensaimada con crema quemada y helado de nata, el flan de vainilla con nata o el icónico pijama, clásicos postres de restaurante de costa.
El espacio, con capacidad para 60 comensales, respira una estética orgánica y cálida, integrada en el paisaje. Un lugar abierto no solo a huéspedes, sino también a quienes llegan desde la isla y desde el mar, buscando ese instante perfecto entre baño, sol y sobremesa.
Gastronómico Sol Post Ramón Freixa, cuando el Mediterráneo se vuelve íntimo
Al caer la tarde, la isla cambia de ritmo. La luz se suaviza, el horizonte se tiñe de matices y el silencio gana protagonismo.
La magia llega a las noches de hotel Cala Saona con el despliegue creativo de Freixa en un viaje culinario espectacular, que empieza con la mejor Puesta de Sol de Baleares -Sol Post, en catalán- y una de las más bonitas del mundo.
Aquí, la cocina se transforma en relato. Un menú degustación que parte de la tradición para explorar nuevos caminos, siempre con el producto local como eje y el territorio como inspiración. Frente al horizonte limpio de Cala Saona, la cocina de Ramón Freixa interpreta la bella Formentera.
El experiencia comienza con bocados que contienen siglos de historia. El pastisset de peix y calabaza, la memoria de las cocinas humildes de pescadores, donde el pescado del día se envolvía en masa para prolongar su vida. El pan de cristal con fuet de porc negre conecta con una de las razas porcinas más emblemáticas de Baleares, el cerdo negro.
El menú avanza y aparece el paisaje marino: halófilas y algas que crecen en la salinidad extrema; tomate y la higuera, que llevan al interior de la isla, al verano seco, al dulzor concentrado, a la agricultura paciente; y el ajoblanco. El mar profundo: la sepia, humilde y versátil, dialoga con el jamón ibérico y el caviar, en un juego entre lo popular y lo exquisito. Las espardeñas, tesoro marino, y arroz con socarrat, esa capa tostada que en la cultura mediterránea es casi sagrada.
La gamba roja, producto icónico del Mediterráneo o el frit de langosta con sobrasada, huevos y suquet; la escórpora y el conejo con cefalópodos, honrando la tradición isleña donde mar y campo siempre han ido de la mano.
El final llega con la ensaimada, símbolo de las islas; el albaricoque, fruto de secano, que concentra el sol, las hierbas ibicencas, mezcla de plantas aromáticas, digestivo que cierra la experiencia con unos sorbos que resumen del territorio.
Sol Post Ramón Freixa explora el origen con una mirada moderna basada en la tradición. Una propuesta gastronómica de autor que cobra sentido con los pescadores, agricultores, productores, guardianes silenciosos de un paisaje que se convierte en cocina. Freixa no modifica el producto, lo revela.