En una Ibiza obsesionada con lo nuevo, RE•TRO llega para recordar algo mucho más poderoso: los sabores que nunca pasan de moda.
La nueva apertura de Marina Village no pretende reinventar la gastronomía mediterránea ni convertirse en otro restaurante de fuegos artificiales. Todo lo contrario. RE•TRO apuesta por esa cocina que entra directa por el recuerdo: producto impecable, brasas, recetas reconocibles y platos pensados para disfrutar sin demasiadas explicaciones.
Porque hay sitios donde uno va a cenar. Y otros donde quiere quedarse toda la noche.
Detrás del proyecto está el grupo Vivir Descalzo, junto al chef David Reartes, que firma una propuesta tan sencilla de entender como difícil de ejecutar bien: cocinar con sabor, honestidad y mucho oficio.
Aquí la carta habla el idioma universal del «pide otra ronda». Una ensaladilla rusa coronada con gambusi, una tortilla jugosa con gambita cristal frita, sobrasada de porc negre a la brasa con miel de ajo fermentado, navajas con mantequilla de laurel o un lomo bajo ahumado acompañado de su propio Café de Paris. Cocina para compartir, mojar pan y discutir cuál ha sido el mejor plato de la noche.
RE•TRO tampoco sería lo mismo sin el lugar donde sucede.
Escondido entre vegetación y luz cálida, el restaurante aparece como un pequeño refugio mediterráneo en mitad de Marina Village. Un bosque inesperado donde las cenas se alargan, las conversaciones suben de volumen y el ambiente termina siendo tan importante como lo que llega a la mesa. Más que una estética, RE•TRO propone una forma de vivir la noche: sin prisas, entre brasas, copas y platos que conectan desde el primer bocado.
Con un ticket medio aproximado de 60 euros, RE•TRO nace con vocación de convertirse en uno de esos restaurantes que se recomiendan casi en secreto, pero siempre con la misma frase: «Tienes que ir. Se cena increíble».
RE•TRO en tres palabras: Mediterráneo · Fuego · Memoria