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La UCIR de la Fundación Jiménez Díaz ha atendido en los dos meses 'pico' de la pandemia el doble de pacientes que en un año normal

La Unidad de Cuidados Intermedios Respiratorios (UCIR) de la Fundación Jiménez Díaz ha atendido en los dos meses 'pico' de pandemia al doble de pacientes que en un año normal. | Reuters

| Madrid |

La Unidad de Cuidados Intermedios Respiratorios (UCIR) de la Fundación Jiménez Díaz ha atendido en los dos meses 'pico' de pandemia de la COVID-19 el doble de pacientes que en un año normal.

Las UCIR están destinadas a monitorizar y prestar asistencia a pacientes que presentan insuficiencia respiratoria aguda y que, pese a no necesitar ingresar en la UCI, sí deben recibir una serie de cuidados específicos.

Una de las más importantes en España es precisamente la del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en la Comunidad de Madrid, tanto por los reconocimientos que acumula como por el volumen de pacientes que atiende al año, que se ha visto incrementado en un 120% en tan sólo dos meses.

En concreto, si habitualmente la UCIR de la Fundación Jiménez Díaz atiende al año a una media de 250 pacientes de alta complejidad, en los dos meses de pico máximo de casos graves ingresados por COVID-19 ha llegado a prestar asistencia a más de 550 personas.

La Unidad, que nació en 2009 y recibió en 2013 el Premio a la Mejor Gestión Hospitalaria otorgado por la Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (NeumoMadrid) en reconocimiento a la organización y la eficiencia alcanzada, ha desempeñado así un papel clave durante la crisis sanitaria.

Tal y como explica la doctora Sarah Heili, jefa asociada del Servicio de Neumología y Responsable de la UCIR de la Fundación Jiménez Díaz, esta unidad «actúa en dos frentes casi a la vez y evita el colapso de la UCI».

Por un lado, en la fase conocida como hiperaguda «contiene el número de ingresos en UCI evitando intubaciones que requerirían ingreso en esa unidad, ya que son enfermos muy graves pero muchos no necesitan finalmente el recurso a la intubación», gracias a diversos medios de soporte no invasivo. En cuanto a la denominada fase de defervescencia, que en esta ocasión se ha solapado en parte con la fase aguda, «evacúa de las UCI a los pacientes que necesitan mucho tiempo de ingreso para ser liberados del respirador y del tubo, con lo que se logra replegar las camas de UCI para COVID permitiendo que puedan atenderse ésta y las otras patologías urgentes con el fin de volver lo antes posible a la normalidad».

Menos derivaciones a las UCI

De hecho, tal y como recogía en abril un estudio publicado en 'Archivos de Bronconeumología', la revista de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), las UCIR evitan derivaciones a las UCI y permiten así ahorrar hasta 500.000 euros por hospital al año.

Para llegar a esta conclusión, la investigación analizó precisamente los costes y la seguridad de la Unidad de la Fundación Jiménez Díaz, que cuenta con cinco camas ampliables a ocho en caso necesario.

La involucración de la Fundación Jiménez Díaz para paliar los efectos de la covid-19 en la Comunidad de Madrid ha sido muy notable. Para la doctora Heili, «este hospital lo formamos personas que queremos cuidar de nuestros pacientes, que son el centro absoluto de nuestro trabajo. El centro se transformó en cuestión de días en una estructura capacitada para responder al impacto de esta emergencia. Gracias a esta flexibilidad, a la capacidad de transformación y adaptación a los cambios muy rápidos y violentos de los distintos escenarios pudo absorber el impacto sin colapsar», y añade que «hemos aprendido que pudimos esta vez con este virus, y que lo volveremos a hacer».

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