La inesperada muerte de Pere Palau este martes al caer con su coche en el puerto de Sant Antoni golpeó con fuerza a la sociedad ibicenca y a la balear en su conjunto, que recuerda al expresidente del Consell d’Eivissa como una persona amable que llevó siempre por delante la bandera de Ibiza. Nacido en 1946, Pere Palau fue teniente de alcalde de Sant Antoni, diputado autonómico y vicepresidente del Parlament. Entre 2003 y 2007 fue presidente del Consell d’Eivissa i Formentera al sustituir en el cargo a Pilar Costa. En la actualidad estaba totalmente retirado de la política.
Emoción
Su amiga María Luisa Cava de Llano recordaba emocionada la figura de Pere Palau. Su antigua compañera de partido calificó al expresidente ibicenco como «un hombre con un humor excelente, con fuerza y energía para todo». La presidenta balear, Marga Prohens, se mostraba igualmente afectada por el inesperado fallecimiento de Palau y destacaba de él que había sido un referente en la política de las Islas, y una persona muy cercana. Incluso su antigua rival política, la socialista Pilar Costa, resaltaba que nunca perdieron las formas en la disputa partidista. «Era una persona cercana y amable en el trato», señaló Costa.
Un referente
Pere Palau fue un político de raza, una persona que gracias a su carácter abierto y cercano supo ganarse el aprecio de sus compañeros e incluso de sus rivales políticos. Hay que destacar que jugó un papel muy relevante cuando la reforma del Estatut contempló la creación del Consell de Formentera y, por lo tanto, su independencia de Ibiza a nivel institucional. Palau supo entender las necesidades de Formentera y facilitó la creación de la nueva institución insular, como ha recordado su antiguo compañero Pep Mayans. Precisamente era manera de ser Palau, cercano y siempre amable en el trato, provocó ayer múltiples muestras de afecto y pesar por el fallecimiento del expresidente ibicenco. El Parlament, donde Palau vivió una gran parte de su vida política, guardó un minuto de silencio al conocerse lo ocurrido en el puerto de Sant Antoni. Precisamente, Sandra Palau, hija de Pere Palau, se encontraba en la Cámara balear cuando se conoció la muerte del expolítico popular. Pere Palau ha fallecido pero ha dejado un gran y destacado legado político. No es fácil encontrar hoy en día a dirigentes como él, capaces de alcanzar acuerdos políticos con sus rivales y, por encima de todo, que amen con tanta pasión la isla de Ibiza. Descanse en paz.