Esta semana, funcionarios estadounidenses confirmaron que existe la posibilidad de que en un plazo breve de tiempo Israel lance un demoledor ataque contra las centrales nucleares de Irán, en un intento desesperado de evitar que el régimen de los Ayatolás se haga con el arma atómica. No hay que olvidar que los dirigentes persas siempre han abogado por la destrucción del Estado de Israel, al que acusan de masacrar al pueblo palestino, de ahí que la preocupación en Jerusalén sea máxima. Sin embargo, hay un detalle que llama la atención y no ha pasado desapercibido para los analistas internacionales: Estados Unidos ha estado intentando, estas últimas semanas, cerrar un acuerdo nuclear con Irán, lo que se interpreta como que Donald Trump, el presidente de EEUU, está en contra de utilizar la carta militar en esta crisis. En este sentido, un ataque directo de la aviación israelí contra los complejos nucleares del régimen de Teherán tendría una respuesta inmediata, y posiblemente, devastadora del país agredido, que ya ha demostrado en el último año que no teme un enfrentamiento directo con el ejército de Benjamín Netanyahu.
La destrucción de Gaza.
Para alcanzar una paz duradera en Oriente Medio es indispensable que la destrucción de Gaza y la muerte de miles de gazatíes acabe de una vez por todas. Es cierto que fue Hamás, el fatídico 7 de octubre de 2023, quien atacó por sorpresa a su vecino judío y mató a más de mil personas dentro de Israel, pero también es cierto que la respuesta ha sido desproporcionada.
Los hutíes.
Los rebeldes hutíes de Yemen son otro de los frentes a los que debe atender Israel, que ha conseguido silenciar la frontera con El Líbano, tras una guerra abierta que duró algunas semanas y aniquiló a buena parte de la cúpula de Hezbolá, la organización que controla aquel Estado fallido.